La buena salud empieza por pequeñas acciones personales; no obstante, el escaso conocimiento o alfabetización en salud ha permitido que muchos mitos prosperen y alejen a la población de gozar de una buena salud. 

La Federación Centroamericana y del Caribe de Laboratorios Farmacéuticos (Fedefarma) es consciente de que una población más informada en materia de salud y que recurra al uso responsable y consciente de medicamentos de venta libre, resulta de gran ayuda para concentrar los recursos en la atención de padecimientos crónicos o en emergencias sanitarias como la ocasionada por la Covid-19. 

En Estados Unidos más de un tercio de los adultos tienen una alfabetización en salud por debajo del nivel básico. En Europa una alfabetización en salud deficiente oscila entre 29% y 62%; mientras que en países de América Latina, solo el 17.6% de los pacientes cuenta con alfabetización adecuada en salud, según el estudio “Una adecuada alfabetización en salud se asocia con mejores resultados de salud en personas con diabetes tipo 2”.

A su vez, el autocuidado responsable podría reducir pérdidas por ausentismo laboral de US$ 2.000 millones anuales según la Asociación Latinoamericana de Autocuidado Responsable (ILAR). 

De acuerdo con Victoria Brenes, directora ejecutiva de Fedefarma, el autocuidado representa para los pacientes una alternativa para gestionar y cuidar su salud, reduciendo consultas innecesarias al médico que impliquen faltar a su trabajo y potencialmente afectar su productividad e ingresos. 

“La práctica del autocuidado es también una acción responsable con la comunidad, pues contribuye a liberar recursos en los sistemas de salud y permitir que ese tiempo y atención de los médicos pueda ser destinada a quienes más lo necesitan” expresó Brenes.

El autocuidado es una práctica para la  prevención y cuidado de la salud

El autocuidado definido por la OMS (Organización Mundial de la Salud) está relacionado con un enfoque multidisciplinario para la atención de la salud y la prevención de enfermedades. Sus siete pilares son: la alfabetización en salud, autoconocimiento y autoconciencia de la salud física y mental, actividad física, alimentación saludable, prevención de riesgos (como fumar o beber alcohol en exceso), hábitos de buena higiene y el uso racional de servicios y productos de salud, como el uso consciente de medicamentos de venta libre (MVL). 

Existen dos conceptos que son utilizados muchas veces como sinónimos, pero que son bastante diferentes: automedicación y auto-prescripción. 

La automedicación responsable es una estrategia de autocuidado, y permite al paciente utilizar medicamentos de venta libre para tratar afecciones simples. La auto-prescripción, por otro lado, es una práctica irresponsable y peligrosa, en la que el paciente utiliza medicamentos que requieren prescripción o receta médica por su cuenta y sin supervisión de un profesional de la salud. 

Los medicamentos de venta libre han sido probados exhaustivamente, y después aprobados por las autoridades reguladoras para que puedan ser adquiridos y usados por las personas sin necesidad de una receta médica, por su seguridad y eficacia comprobada.

Según el estudio realizado para ILAR sobre el impacto económico del autocuidado, hay un ahorro potencial para los sistemas de salud de aproximadamente US$ 1.300 millones. Éste es un importante ahorro de recursos que podrían ser destinados al tratamiento de condiciones más graves, requeridos por la población. 

 

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