La hipertensión arterial continúa siendo uno de los principales desafíos de salud pública a nivel mundial, no solo por su alta prevalencia, sino por su comportamiento progresivo y silencioso, que dificulta su control a largo plazo.
De acuerdo con especialistas, esta condición no depende únicamente de los hábitos del paciente, sino que responde a mecanismos biológicos complejos que evolucionan con el tiempo. En ese sentido, la médica clínica e inmunóloga Fernanda Montes de Oca advierte que “la presión arterial no empeora solo porque el paciente ‘no se cuida’. Empeora porque es una enfermedad que, una vez iniciada, modifica la estructura del sistema que la regula”.
La experta explica que el problema radica en los cambios que ocurren dentro de los vasos sanguíneos. Cuando el flujo de la sangre se vuelve turbulento ya sea por rigidez arterial o alteraciones en el diámetro de los vasos se produce un daño en el endotelio, la capa interna de las arterias. “El endotelio no es solo un recubrimiento de vasos. Es un órgano activo que regula el tono vascular”, señala.
Este deterioro genera un círculo vicioso que incrementa la presión arterial y agrava progresivamente la salud cardiovascular.
Una enfermedad silenciosa y extendida
La hipertensión afecta aproximadamente a un tercio de la población adulta en el mundo, y una gran parte de quienes la padecen desconoce su diagnóstico. Incluso entre quienes reciben tratamiento, solo una minoría logra mantenerla bajo control.
Su peligrosidad radica en que suele avanzar sin síntomas evidentes, mientras produce daños en órganos vitales como el corazón, el cerebro, los riñones y los ojos.
Claves para el control
Aunque se trata de una enfermedad difícil de revertir, los especialistas coinciden en que existen estrategias efectivas para su prevención y control. Entre ellas, destacan los cambios en el estilo de vida.
“El ejercicio es una de las intervenciones más eficaces para prevenir hipertensión y muchas otras enfermedades. La medicina es estadística: se ha visto que las personas físicamente activas tienen menos probabilidad de ser hipertensas. Además de prevenir, el ejercicio cardiovascular puede reducir las cifras de presión”, señala la experta.
A esto se suman medidas como la reducción del consumo de sal, el manejo del estrés y una alimentación equilibrada, que pueden contribuir a disminuir los niveles de presión arterial.
Un cambio de enfoque
El planteamiento de Montes de Oca propone un cambio de paradigma en la comprensión de la hipertensión: más allá de ser consecuencia de malos hábitos, se trata de una enfermedad que altera de forma progresiva el sistema vascular.
Este enfoque resalta la importancia de la detección temprana, el seguimiento médico continuo y la adherencia al tratamiento, con el objetivo de evitar complicaciones graves y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Fuente: Infobae
