Santo Domingo. Un nuevo tratamiento basado en semaglutida 2.4 mg se incorpora a las opciones disponibles en República Dominicana para el manejo crónico del peso en adultos con obesidad o sobrepeso asociado a comorbilidades, en un contexto donde esta condición representa uno de los principales desafíos de salud pública en el país.
El medicamento ha mostrado en estudios clínicos pérdidas de peso sostenidas, principalmente a expensas de masa grasa, además de mejoras en parámetros metabólicos y una reducción estimada de hasta un 20 % del riesgo de eventos cardiovasculares mayores, según datos citados en investigaciones internacionales.
La endocrinóloga Dolores Mejía explicó que el abordaje de la obesidad ha evolucionado hacia una visión más integral, que considera no solo la reducción del peso, sino también los efectos metabólicos y cardiovasculares asociados.
“Hoy contamos con evidencia que nos permite abordar la obesidad desde una perspectiva más integral, entendiendo no solo la reducción de peso, sino también la calidad de esa pérdida y su impacto en la salud metabólica y cardiovascular”, señaló.
En República Dominicana, datos citados en la presentación indican que aproximadamente 68 % de la población adulta presenta IMC elevado, y que cerca de un 32 % vive con obesidad, condición asociada a un mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y otras complicaciones crónicas.
Especialistas destacan que la obesidad es una enfermedad multifactorial, influida por mecanismos hormonales, metabólicos y neurológicos, lo que ha llevado a replantear su abordaje clínico más allá de los cambios en el estilo de vida.
El tratamiento forma parte de una nueva generación de terapias que actúan sobre los mecanismos biológicos que regulan el apetito y la saciedad, y que se integran a un manejo médico supervisado de forma individualizada.
La evidencia científica también ha vinculado este tipo de abordajes con mejoras en el riesgo cardiovascular, una de las principales causas de mortalidad a nivel mundial.
Expertos consultados coinciden en que el manejo de la obesidad requiere un enfoque integral, que combine tratamiento médico, acompañamiento clínico y cambios sostenidos en el estilo de vida.
