Los médicos y médicas de la República Dominicana se han convertido en el blanco de un sistema de seguridad social desfasado, que durante años ha permitido que las grandes Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) acumulen poder, impongan condiciones y mantengan una relación desigual con los profesionales de la salud y los pacientes.
Mientras los médicos sostienen los hospitales, enfrentan las emergencias y salvan vidas, las ARS continúan siendo intermediarias con una enorme capacidad de decisión, en un sistema que necesita urgentemente una transformación profunda.
El Colegio Médico Dominicano no apoya las malas prácticas ni la impunidad. Quien cometa un delito debe responder ante la justicia, respetando siempre el debido proceso y la presunción de inocencia. Sin embargo, preocupa que, ante el supuesto desfalco de más de RD$15,000 millones en SENASA, la atención pública se concentre en un grupo de médicos que, hasta que se demuestre lo contrario, deben ser considerados inocentes.
¿Por qué se dirige tanta presión contra los médicos mientras las grandes ARS parecen quedar al margen del debate?
Desde hace tiempo observamos actuaciones de las autoridades que generan preocupación en el sector médico. El director de la DIDA, Lic. Elías Báez, debe explicar cuál es su posición frente a los abusos que denuncian médicos y pacientes, en lugar de que la fiscalización se perciba como una ofensiva concentrada exclusivamente en los profesionales de la salud.
A esto se suma el anuncio de una modificación profunda de la Ley 87-01 de Seguridad Social, una reforma largamente esperada desde el año 2001. El anuncio realizado por el presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, como portavoz de la iniciativa del Poder Ejecutivo, genera interrogantes legítimas sobre el alcance y la orientación de los cambios que se pretenden introducir.
El gremio médico tiene que participar activamente en esta reforma. No podemos permitir que se nos tome desprevenidos con modificaciones que, lejos de corregir las desigualdades existentes, terminen afectando aún más a los médicos y a los pacientes. Una transformación de esta magnitud exige diálogo, transparencia y la participación de todos los actores involucrados, especialmente de quienes conocen de primera mano las dificultades que enfrenta el sistema de salud.
Después de tantos años de reclamos y ante las situaciones que continúa viviendo el médico dominicano, resulta difícil confiar en que esta modificación traerá por sí sola el equilibrio que demanda la seguridad social en los nuevos tiempos. Nos preocupa que una reforma de esta magnitud termine fortaleciendo aún más a las ARS, en lugar de garantizar un sistema más justo, transparente y equitativo.
Muchos médicos se preguntan hoy: ¿qué debemos hacer frente a un sistema que parece colocar al profesional de la salud en confrontación con las autoridades, los intereses empresariales y una población que también es víctima de sus desigualdades?
Es urgente orientar a la ciudadanía con claridad: los médicos no son los enemigos de los pacientes. Ambos son víctimas de un modelo que necesita ser revisado, y las responsabilidades deben establecerse con pruebas, transparencia y justicia.
El Colegio Médico Dominicano enfrenta grandes retos. Debe colocar en el centro de su agenda la transformación de la seguridad social, la defensa de la dignidad profesional y la construcción de un sistema donde las ARS no impongan unilateralmente las reglas del juego.
Desde la Junta Directiva Regional del Distrito nos mantendremos vigilantes, no solo ante las actuaciones de las autoridades, incluyendo al director de la DIDA, Lic. Elías Báez, sino también frente a cualquier propuesta de modificación de la Ley 87-01 que no garantice la participación del gremio médico y un verdadero equilibrio entre los actores del sistema.
Evidentemente los médicos están bajo un ataque sistémico que involucra tanto al gobierno, como a los grandes empresarios.
¡Los médicos merecen respeto, justicia y un trato Digno!

Por: Dr. Máximo Martínez Báez
Presidente Regional del Distrito del Colegio Médico Dominicano (CMD), 2025-2027.
