Una enfermedad tropical desatendida transmitida por un vector artrópodo que está incrementando en varias partes del mundo y de manera silenciosa en nuestro país.
La malaria o paludismo es una enfermedad tropical endémica en muchos países del trópico como África, Asia, Sudamérica y el Caribe, y es transmitida por el mosquito hembra del género Anopheles, cuando poca a una persona enferma, y este mosquito está presente en varias regiones y es muy activo tanto nocturno como al amanecer. Las condiciones climáticas como calor, humedad, aguas estancadas, favorecen su reproducción y ciclo vital. La malaria es causado por parásitos protozoarios del género plasmodium, siendo malariae, vivax, ovale, knowlesi y falciparum, siendo éste último el más frecuente en nuestro país.
Según la Organización Mundial de la salud (OMS), en su reporte mundial de malaria del 2023, se estima que en 2022 hubo unos 249 millones de casos y más de 600,000 muertes por paludismo a nivel mundial. En África se producen el 94 % de los casos (la mitad de todos en Nigeria, Rep. Dem. del Congo, Uganda y Mozambique). No obstante, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), En las Américas se registró 481.788 casos de malaria y alrededor de 92 muertes en 2022. En nuestro país, hasta la semana 25 del presente año se han reportado 563 casos confirmados, superando al mismo periodo el año pasado en más del 4000%, sin reportarse casos de fallecidos, siendo las provincias Azua y San Juan de la Maguana las de mayor notificaciones. La malaria, del latín malaire “mal aire” y paludismo, del latín palud, que significa “pantano”, ya que se creía en la Roma antigua que era una enfermedad que se transmitía por el aire contaminado proveniente de los pantanos (mal de los pantanos), es una enfermedad potencialmente mortal, que puede presentar síntomas como fiebre alta, escalofríos y sudoración, dolor de cabeza, fatiga y malestar general. dolores musculares, otros como náuseas y vómitos, dolor abdominal, diarrea, hasta graves como convulsiones, anemia severa (debido a la destrucción de glóbulos rojos), insuficiencia renal, hipoglicemia o niveles bajos de azúcar en sangre, síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), ictericia (coloración amarilla de la piel y los ojos), también alteración de la conciencia y coma (en casos de malaria cerebral) y otras potencialmente letales como shock, edema pulmonar, coagulación intravascular diseminada (CID) hasta causar la muerte, de no tratarse adecuadamente y de manera oportuna.
Datos de la OPS señalan que Paraguay, Argentina, El Salvador y Belice fueron certificados libres de malaria por la OMS en 2018, 2019, 2021 y 2023, respectivamente.
Para hacer frente a esta problemática, nueve países y un territorio de esta región forman parte de la iniciativa E-2025, programada para actividades de detección, tratamiento e intervenciones para la erradicación de la malaria. Estos países son Belice, Costa Rica, Ecuador, Guayana Francesa, Guatemala, Honduras, México, Panamá, República Dominicana y Surinam.
Cabe destacar que el año pasado, comenzó el despliegue de la vacuna RTS,S/AS01 (Mosquirix) en numerosos países. Se espera que para este año la disponibilidad de dosis permita ampliar su utilización. También en el 2023, la OMS ha aprobado una segunda vacuna, R21/Matrix-M. Ambas vacunas son seguras y eficaces con pautas de 3-4 dosis a partir de los 5 meses de edad.
Esta enfermedad es prevenible y las medidas preventivas para interrumpir el ciclo de vida este vector son las mismas que para el mosquito de dengue, haciéndose hincapié en el almacenamiento de agua en envases con tapas, fumigación, uso de repelentes, mosquiteros si es necesario, buscar y eliminar potenciales criaderos, entre otros.
Por: Dr. Felvill Villalona Salas

