Santo Domingo.– Jose Arturo Vega vivió años con obesidad mórbida, llegando a pesar 200 kilos. “No podía viajar en bus ni en tren. Simplemente no cabía y tampoco podía caminar largas distancias”, recuerda. Afortunadamente, contó con apoyo en su trabajo y en su entorno, lo que lo motivó a iniciar un cambio. Hoy ha perdido 85 kilos y dedica su tiempo a concienciar sobre la obesidad como Director de la Asociación de Lucha Contra la Obesidad y del programa Hablemos de Obesidad y Salud.
Su historia refleja la realidad de muchos dominicanos: según datos del Observatorio de la Federación Mundial de Obesidad, en República Dominicana el 16,6 % de los adultos tienen obesidad y 28,1 % sobrepeso. Entre los hombres, 13 % tiene obesidad y 27,8 % sobrepeso, mientras que en mujeres los porcentajes son 20,8 % y 29,7 % respectivamente. Esta condición tiene un costo económico estimado en 2,26 % del PIB.
La obesidad no es solo una cuestión de estética. “Se trata de una enfermedad crónica que provoca inflamación en todo el organismo y aumenta el riesgo de diabetes, hipertensión, problemas cardiometabólicos y otras complicaciones graves”, explica Sebastián Arellano, director médico de Roche para la región Caribe y Centroamérica.
Eric Pasco, de Novo Nordisk, añade que además del índice de masa corporal (IMC), se debe medir la proporción cintura/estatura: un valor superior a 0,5, junto con un IMC mayor a 24,99 y la presencia de enfermedades relacionadas, indica riesgo de obesidad. La detección temprana puede salvar vidas y mejorar la calidad de vida.
Jose Arturo recuerda que todo comenzó cuando una doctora le hizo ver la gravedad de su situación: “Reconocer que tenía un problema y buscar ayuda especializada fue el primer paso. No en pastillas mágicas ni redes sociales, que solo terminan engañando”.
Los especialistas recomiendan acciones concretas para prevenir y controlar la obesidad:
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Revisar antecedentes familiares, pues aumenta el riesgo si hay obesidad en padres o hermanos.
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Observar cambios significativos en peso, especialmente si supera el 10 % en un año.
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Vigilar el crecimiento de la cintura y la aparición de acantosis nigricans, un signo de resistencia a la insulina.
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Evitar remedios no regulados y consultar tratamientos avalados por profesionales.
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Mantener actividad física regular, como caminatas rápidas de 30 minutos, al menos tres veces por semana.
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Seguir una alimentación balanceada, rica en frutas y verduras.
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Realizar exámenes médicos anuales: presión arterial, triglicéridos, colesterol, glucosa y pruebas hepáticas.
La historia de don José y los datos nacionales subrayan que la obesidad es un desafío de salud pública. En el mundo, según la OMS, 2 de cada 8 personas viven con obesidad. En América Latina, casi la mitad de los adultos ya presentan esta condición. La prevención, el tratamiento adecuado y la educación son claves para frenar esta epidemia.
Para Jose Arturo, la lección es clara: aceptar el problema, buscar ayuda especializada y mantenerse comprometido con cambios de estilo de vida puede transformar vidas. La obesidad requiere esfuerzo personal, acompañamiento médico y apoyo social: solo así se puede enfrentar una enfermedad que afecta tanto la salud como la calidad de vida.

