El dolor es un sistema de alarma natural que nos avisa de una lesión o daño en el cuerpo. Pero no todos sentimos dolor de la misma forma ni en las mismas circunstancias. Con motivo del Día Mundial del Dolor, el doctor Jordi Serra, jefe de la Unidad de Tratamiento del Dolor del Hospital Universitari Dexeus de Barcelona, explica cómo funciona el dolor y por qué en algunos casos persiste más allá de la lesión.
El dolor comienza cuando las terminaciones nerviosas detectan un estímulo lo suficientemente fuerte que activa la nocicepción: el proceso que envía señales al cerebro, donde se interpreta la sensación. Además de procesar el dolor físico, el cerebro genera respuestas emocionales como miedo, angustia o ansiedad. Por eso, el dolor está vinculado con la memoria y nos ayuda a identificar situaciones peligrosas.
La intensidad y la experiencia del dolor dependen de factores biológicos, emocionales, culturales y sociales. Incluso, en la misma persona, el dolor puede variar según su estado emocional o contexto. Hay casos poco comunes, como la analgesia congénita, un trastorno hereditario que impide sentir dolor, lo que puede ser peligroso para quien lo padece.
El dolor se clasifica en agudo y crónico. El dolor crónico puede ser “primario” cuando no se detecta lesión física, o “secundario” cuando está asociado a una lesión persistente, y se considera crónico cuando dura más de tres meses. Este tipo de dolor puede afectar significativamente la calidad de vida.
La llamada “memoria del dolor” se refiere a que, en algunos casos, el sistema nervioso “aprende” el dolor y sigue interpretándolo incluso sin una lesión activa, debido a la neuroplasticidad. Por ello, el dolor puede persistir a pesar de los tratamientos.
Un ejemplo particular es el dolor del miembro fantasma, que se experimenta después de la pérdida de una extremidad, resultado de cambios en la actividad nerviosa y cerebral.
En definitiva, el dolor es una experiencia compleja que involucra tanto el cuerpo como la mente, y que afecta múltiples aspectos de la vida cotidiana.
Con información de EFE Salud
