AGENCIA EFE-Si te tocara una operación en rodilla, columna o cadera, decirte que muy probablemente, en la sala, habrá un robot. Un brazo robótico, en concreto. La evolución de la tecnología en el ámbito médico ha sido tan notable durante los últimos años que la asistencia robótica en cirugía es ya un avance real. Está ocurriendo. EFE Salud se ha desplazado al Hospital Clínico San Carlos para que el jefe de la Unidad de Rodilla, Rodrigo García Crespo, y el especialista en Traumatología y en Cirugía Ortopédica Fernando Marco Martínez nos cuenten cómo trabajan… Con robots.
Primera ayuda clara de la asistencia robótica: las osteotomías, los cortes en el hueso. Cuenta el doctor García Crespo que gracias a esta plataforma tecnológica, los cirujanos y cirujanas son «más precisos».
Pero hay más ventajas…
Robots del tamaño de «una lavadora» de la que sale un brazo
El doctor Marco explica cómo se puede clasificar la asistencia tecnológica dentro de traumatología y ortopedia:
- «Elementos de navegación«. Una serie de marcadores que indican al cirujano/a cómo se tiene que colocar al paciente, la localización de los huesos, las técnicas que deben utilizar…
- «Elementos de realidad aumentada«. El cirujano/a trabaja con unas gafas con las que recaba información adicional, además de tener imágenes superpuestas que le sirven como guía a la hora de realizar la intervención.
- «Equipos robóticos». Brazos robotizados, especialmente, que ayudan al cirujano/a en intervenciones milimétricas en zonas como rodilla, hombro, cadera o vértebras.
- Robots. Y aquí nos detenemos un momento…
Explica el doctor Marco que el robot es algo así como «una nevera pequeña o una lavadora» («así se hace la gente idea del tamaño», puntualiza) de la que «sale un brazo articulado, un brazo mecánico».
Este brazo, continúa, «se mueve bajo las órdenes de la información» que recibe de una cámara tridimensional, que a su vez «está viendo dónde está el paciente» y «se mueve repitiendo un plan que el cirujano ha dejado planificado antes de entrar en el quirófano».
Recalcar, por tanto, que ese brazo «se mueve bajo la tutela del cirujano».
Las funciones de estos equipos son cortar, perforar y pulir el hueso, así como colocar prótesis y tornillos, y actuarán según la autorización del cirujano/a.
«El robot», dice el especialista, «nunca va a actuar si el cirujano no está pisando el pedal que lo autoriza». Y además «se tiene el segundo freno», que consiste en que «el robot no se va a dejar utilizar si no se está ajustando al plan que tiene establecido».
Por tanto, seguridad como premisa. «Lo que garantizan los robots es que la cirugía siempre va a salir como se ha planificado», ya que tiene «elementos de seguridad tanto tecnológicos, por el propio equipo, como de referencia del cirujano que está operando».
Más precisión y «repetitividad»
El doctor García Crespo comenta que en las prótesis parciales de rodilla, su especialidad, las primeras veces que un cirujano las pone, puede existir un error en cuanto a la colocación correcta.
Pero, “con el robot», destaca, «se está consiguiendo que se puedan poner con mayor replicabilidad y mayor seguridad, incluso en cirujanos que no tengan mucha experiencia». «Esa es una de las ventajas que tiene, y ya tenemos ahora mismo los módulos de prótesis parciales que han salido mejor que las prótesis totales”, incide.
El salto respecto a la cirugía tradicional es considerable. Los dos expertos destacan la precisión y la repetitividad, es decir, la capacidad de que todo salga siempre igual, independientemente de las veces que se haga.
