La pérdida progresiva de masa y fuerza muscular, conocida como sarcopenia, se posiciona como uno de los principales factores que comprometen la movilidad y seguridad de los adultos mayores, alertaron expertos en salud durante una actividad centrada en el bienestar de esta población.
La especialista en atención geriátrica, Rossy Pereira, explicó que el envejecimiento no solo implica cambios visibles, sino transformaciones internas en el músculo que afectan su funcionamiento, reduciendo la capacidad de movimiento y la autonomía.
En ese contexto, destacó que la sarcopenia provoca debilidad progresiva que se manifiesta en dificultades para caminar, menor estabilidad y una marcha más lenta, factores que elevan significativamente el riesgo de caídas.
Uno de los signos más evidentes es la forma de desplazarse, ya que muchas personas mayores comienzan a arrastrar los pies o presentan inseguridad al caminar, lo que refleja la disminución de la fuerza muscular.
La especialista advirtió que ignorar estas señales puede tener consecuencias graves, debido a que las caídas en esta etapa de la vida suelen derivar en lesiones, pérdida de independencia e incluso discapacidad.
Otro aspecto preocupante es la inmovilidad prolongada. Permanecer en cama por varios días puede acelerar la pérdida muscular, generando una atrofia que limita la capacidad de realizar actividades básicas como levantarse o desplazarse con normalidad.
Los especialistas insistieron en la importancia de fomentar un envejecimiento activo y evitar la sobreprotección, ya que restringir innecesariamente la movilidad de los adultos mayores puede agravar el deterioro físico.
Estudios internacionales respaldan estas alertas, señalando que la sarcopenia está directamente relacionada con un mayor riesgo de caídas, fracturas y pérdida de funcionalidad, lo que impacta de forma significativa la calidad de vida en la vejez.
