Durante los últimos 15 años, el número de nuevos diagnósticos de VIH no ha logrado descender por debajo de los 3.000 casos anuales, a pesar de los avances médicos y la disponibilidad de herramientas de prevención.
En 2024 se registraron 3.340 nuevas infecciones, una cifra prácticamente igual a la del año anterior. Este estancamiento preocupa a especialistas en salud pública, quienes señalan varios factores que explican por qué la tendencia no mejora.
Principales causas del estancamiento
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Diagnóstico tardío: cerca de la mitad de los nuevos casos se detectan en etapas avanzadas, lo que revela que muchas personas no acuden a hacerse la prueba a tiempo.
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Baja percepción de riesgo: con la mejora de los tratamientos, algunos sectores de la población minimizan el peligro y descuidan la prevención.
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Falta de información y educación sexual insuficiente: especialmente en grupos vulnerables o de difícil acceso, como personas migrantes o mayores.
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Persistencia del estigma: el miedo al rechazo continúa siendo una barrera importante para hacerse la prueba o hablar abiertamente sobre el VIH.
Perfil epidemiológico
La mayoría de nuevos diagnósticos se registran en hombres que tienen sexo con hombres, especialmente en edades de 30 a 39 años. La transmisión es mayoritariamente sexual y el uso de drogas inyectadas ya es un factor muy reducido.
Qué podría cambiar el panorama
Expertos coinciden en que para lograr una disminución sostenida será necesario reforzar la educación sexual, ampliar el acceso a pruebas rápidas y gratuitas, combatir el estigma y potenciar la profilaxis pre-exposición (PrEP) como herramienta de prevención.
Crédito de información: EFE Salud.
