En 2025, los fármacos para adelgazar vivieron un crecimiento sin precedentes, marcando un año clave en el abordaje médico de la obesidad y el sobrepeso. Según una radiografía publicada por EFE Salud, estos tratamientos han ganado popularidad y respaldo científico, siendo ahora parte fundamental de los esquemas terapéuticos para personas con obesidad o con factores de riesgo asociados.
¿Qué son y cómo funcionan?
Los medicamentos adelgazantes, inicialmente desarrollados para el tratamiento de la diabetes tipo 2, han demostrado un efecto significativo en el control del apetito y la pérdida de peso. Estos fármacos imitan la acción de la hormona GLP-1, producida naturalmente por el intestino tras la ingesta de alimentos, lo que aumenta la sensación de saciedad y reduce el consumo calórico.
Entre los más conocidos están:
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Ozempic (semaglutida), utilizado para diabetes y obesidad.
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Wegovy (semaglutida de mayor dosis), orientado específicamente al tratamiento de la obesidad.
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Saxenda (liraglutida), indicado exclusivamente para obesidad.
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Mounjaro (tirzepatida), con acción dual para diabetes y control de peso.
Más allá de la báscula: beneficios asociados
Además de ayudar a perder peso, estudios clínicos señalan potenciales mejoras en otros parámetros de salud, como la reducción del riesgo de eventos cardiovasculares —infarto, ictus e insuficiencia cardíaca— y la mejora del control glucémico. Estas evidencias han impulsado el reconocimiento de estos medicamentos como herramientas terapéuticas con impacto metabólico amplio, más allá de la simple reducción de kilos.
Riesgos y consideraciones médicas
Aunque estos tratamientos cuentan con respaldo científico, no están exentos de efectos secundarios. Problemas gastrointestinales, náuseas y, en casos más raros, pancreatitis son algunos de los efectos que requieren vigilancia médica. Además, un reto clínico frecuente es el efecto rebote, en el cual las personas recuperan peso tras suspender el tratamiento si no se mantienen cambios de estilo de vida.
Los expertos insisten en que estos fármacos no deben ser considerados una “solución mágica”: su efectividad se potencia cuando se combinan con dieta equilibrada, ejercicio regular y seguimiento profesional, y siempre bajo prescripción médica adecuada.
Uso racional y acceso al tratamiento
El auge de estos medicamentos ha generado también debates sobre acceso, uso responsable y equidad en salud. Organizaciones médicas han expresado preocupación por la automedicación sin supervisión, especialmente cuando se utilizan con fines estéticos o sin diagnóstico de obesidad, lo que puede representar un riesgo para la salud.
Fuente: EFE Salud
