Barcelona.— La periodontitis, una de las enfermedades más prevalentes del planeta —afecta a más de 800 millones de personas—, requiere un abordaje integral donde el control mecánico del biofilm oral se posiciona como la herramienta fundamental tanto para su prevención como para su tratamiento, según destacan especialistas europeos en salud bucodental.
Las recomendaciones actuales hacen énfasis en la combinación de higiene oral domiciliaria —cepillado manual o eléctrico y limpieza interdental— con intervenciones profesionales, como la eliminación de placa y cálculo supragingival y, en los casos avanzados, la instrumentación subgingival (raspaje o curetaje), tal como recogen las guías clínicas de la Federación Europea de Periodoncia (EFP).
El papel del profesional y el tratamiento personalizado
“Eliminaciones profesionales como la limpieza supragingival y el raspaje subgingival deben ser realizadas exclusivamente por odontólogos o higienistas dentales cualificados”, explicó la Prof. Elena Martínez Sanz, de la Universidad Complutense de Madrid. Estas intervenciones no solo reducen la inflamación, sino que favorecen la cicatrización y disminuyen la necesidad de tratamientos más complejos.
Tras la fase inicial, los pacientes deben integrarse en un programa estructurado de mantenimiento periodontal, con visitas que pueden oscilar entre los 3 y los 12 meses, dependiendo del riesgo individual y del estado de salud periodontal.
Microbioma oral: un factor determinante en la progresión de la enfermedad
La investigación científica apunta cada vez más al papel del microbioma oral en la progresión de la periodontitis. La Dra. Verónica Ausina Márquez, presidenta de la Sociedad Española de Epidemiología y Salud Pública Oral (SESPO), subrayó que el equilibrio microbiano “no solo inicia la inflamación periodontal, sino que, cuando se rompe, perpetúa un estado inflamatorio crónico”.
Este desequilibrio (disbiosis) puede producirse por factores como mala higiene, tabaquismo o enfermedades sistémicas, y facilita la proliferación de bacterias patógenas como Porphyromonas gingivalis o Treponema denticola, principales desencadenantes de la destrucción de los tejidos periodontales.
La disbiosis también se ha asociado con patologías sistémicas como diabetes, aterosclerosis o Alzheimer, reforzando la importancia de un enfoque preventivo global.
Uso racional de antisépticos y nuevas líneas de investigación
Aunque la base del tratamiento sigue siendo el control mecánico del biofilm, la modulación del microbioma emerge como una vía prometedora. En este sentido, la Dra. Ausina llamó a un uso racional de los antisépticos: “ni abusar de ellos ni descartarlos”. Para la especialista, la clave es “elegir el producto adecuado, en el momento adecuado y para el paciente adecuado”.
Con una combinación de higiene personalizada, intervenciones profesionales y un enfoque basado en evidencia, los expertos coinciden en que el control mecánico del biofilm continúa siendo la piedra angular en la lucha contra una de las enfermedades crónicas más extendidas del mundo.
