Un ensayo clínico internacional abre una nueva línea de investigación en el tratamiento de la artritis reumatoide y el síndrome de Sjögren, al evaluar el uso de la terapia CAR-T, una innovadora estrategia que utiliza el propio sistema inmunológico del paciente para combatir enfermedades.
La información, difundida por EFE Salud, señala que el estudio se desarrolla en el Hospital Universitario Ramón y Cajal, donde ya se han incorporado los primeros pacientes a esta investigación pionera a nivel mundial.
Especialistas explican que, aunque actualmente existen múltiples tratamientos para controlar la inflamación en la artritis reumatoide, entre un 5 % y un 10 % de los pacientes no responde adecuadamente a las terapias disponibles, quedando sin alternativas efectivas.
En este contexto, la terapia CAR-T surge como una opción innovadora. Esta técnica consiste en modificar los linfocitos del propio paciente para que identifiquen y ataquen células responsables del proceso inflamatorio, con el objetivo de reducir los síntomas y mejorar la evolución de la enfermedad.
La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune crónica que afecta principalmente las articulaciones, provocando inflamación, dolor y deterioro progresivo, aunque también puede comprometer órganos como el corazón o los pulmones.
El ensayo también incluye a pacientes con síndrome de Sjögren, una patología que puede presentarse de forma independiente o asociada a otras enfermedades autoinmunes. Esta condición se caracteriza por la afectación de glándulas que producen saliva y lágrimas, generando sequedad, pero también puede impactar otros órganos del cuerpo.
De acuerdo con los investigadores, la terapia CAR-T ha mostrado resultados prometedores en enfermedades hematológicas como leucemias y linfomas, lo que ha motivado su exploración en patologías autoinmunes.
El procedimiento implica extraer células del sistema inmunológico del paciente, modificarlas en laboratorio para que reconozcan células específicas relacionadas con la enfermedad y, posteriormente, reintroducirlas en el organismo. Este proceso, aunque complejo, podría ofrecer efectos duraderos con una sola aplicación.
Los expertos señalan que una de las ventajas potenciales de esta terapia es su capacidad de generar una respuesta prolongada, ya que algunas de las células modificadas pueden permanecer en el organismo actuando como un sistema de vigilancia frente a la enfermedad.
El estudio tendrá una duración inicial de un año, aunque el seguimiento de los pacientes se extenderá por varios años más, con el fin de evaluar la seguridad y eficacia a largo plazo de esta intervención.
Este avance representa una esperanza para pacientes que no han logrado mejorar con tratamientos convencionales, al tiempo que abre nuevas perspectivas en el abordaje de enfermedades autoinmunes mediante terapias personalizadas.

El hematólogo Alejandro Luna, del Ramón y Cajal. FOTO EFE Salud/BPC
