Washington.– Las autoridades sanitarias de Estados Unidos anunciaron esta semana una revisión significativa del calendario de vacunación infantil que reduce el número de vacunas recomendadas de manera universal para los niños y niñas del país. La actualización, impulsada por la administración del presidente Donald Trump y consolidada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), modifica la forma en que se aconseja la inmunización contra varias enfermedades comunes.
Bajo las nuevas directrices, que entraron en vigor inmediatamente tras su publicación, las vacunas contra el rotavirus, la gripe (influenza), la enfermedad meningocócica y la hepatitis A dejaron de figurar entre las que se recomiendan automáticamente para todos los niños. En lugar de ello, la administración de estos biológicos se basará en lo que se conoce como “decisión clínica compartida”, un enfoque que invita a que padres y tutores, junto a profesionales de la salud, determinen caso por caso si corresponde aplicarlas.
Este ajuste forma parte de una revisión más amplia ordenada por Trump en diciembre de 2025, a través de un memorando presidencial que instó a las autoridades de salud a comparar el esquema estadounidense de inmunización con las prácticas de otros países desarrollados. Según el documento oficial, la intención es “alinear las recomendaciones centrales con las mejores prácticas internacionales”, sin restringir el acceso a las vacunas disponibles.
El resultado de ese análisis se traduce en un calendario que ahora aconseja de forma universal la vacunación frente a once enfermedades, frente a las cerca de dieciocho que se recomendaban anteriormente. Entre las vacunaciones que siguen incluidas en el grupo de “obligatorias” para todos los niños están las dirigidas contra el sarampión, la poliomielitis, la varicela y el virus del papiloma humano, entre otras.
Para justificar estos cambios, funcionarios de salud han señalado comparaciones con países europeos que han optado por esquemas más reducidos, argumentando que ello puede fortalecer la confianza de las familias en los programas de inmunización. El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., afirmó que la medida busca “proteger a los niños, respetar a las familias y restaurar la confianza en la salud pública”.
Sin embargo, la decisión ha generado críticas en amplios sectores del ámbito médico y científico. Especialistas en salud pública han advertido que desplazar vacunas del grupo de recomendación universal a un enfoque más flexible podría reducir las tasas de cobertura y abrir la puerta a un repunte de enfermedades que hasta ahora estaban controladas en Estados Unidos. Algunos grupos profesionales han manifestado preocupación por la rapidez con la que se introdujeron los cambios y por el hecho de que no se consultó al panel asesor científico tradicional de los CDC antes de implementarlos. Reuters+1
El debate sobre el calendario de vacunas infantiles se produce en un contexto de creciente polarización sobre políticas de salud pública en Estados Unidos, donde las decisiones sobre inmunizaciones han estado en el centro de discusiones sobre autonomía individual, evidencia científica y protección comunitaria.
