Cada vez más médicos están recurriendo a la inteligencia artificial (IA) para mejorar la eficiencia clínica y reducir la carga administrativa. Desde asistentes virtuales hasta herramientas de diagnóstico predictivo, el uso de estas tecnologías en el sector salud ha crecido de forma acelerada. De hecho, una encuesta reciente de la Asociación Médica Estadounidense (AMA) reveló que el 66% de los médicos utilizó herramientas de IA en 2024, un aumento del 78% con respecto al año anterior. Sin embargo, expertos advierten que antes de adoptar estas soluciones, es fundamental que los profesionales de la salud se hagan las preguntas correctas.
De acuerdo con la Dra. Deepti Pandita, directora de informática médica del sistema de salud de la Universidad de California en Irvine, las herramientas de IA tienen un impacto directo en la atención clínica, la seguridad del paciente y la toma de decisiones médicas. Por ello, destaca que los médicos deben asegurarse de que las soluciones tecnológicas que adquieran sean relevantes, basadas en evidencia, transparentes, seguras y útiles en la práctica diaria.
La primera pregunta clave es: ¿qué problema clínico resuelve esta herramienta? Existen productos que automatizan respuestas a pacientes, ayudan a diagnosticar enfermedades o agilizan la codificación clínica. Si no se tiene claro el propósito y función del producto, existe el riesgo de adoptar soluciones ineficaces o incluso peligrosas.
La segunda gran preocupación es la transparencia del modelo. ¿Es explicable cómo la IA toma decisiones? La AMA ha solicitado que las herramientas clínicas expliquen sus resultados y presenten evidencia sobre su seguridad. Si un proveedor se niega a revelar cómo funciona su sistema, los expertos recomiendan evitar su uso en contextos clínicos.
En tercer lugar, los médicos deben exigir evidencia científica que respalde la eficacia del producto. ¿Se han publicado estudios revisados por pares? ¿La muestra del estudio representa a mi población de pacientes? Estas preguntas permiten validar la confiabilidad del sistema y prevenir la propagación de desinformación médica, un riesgo real demostrado en estudios recientes que alertan sobre cómo ciertas IA pueden difundir respuestas falsas con apariencia de rigor científico.
El cumplimiento normativo es otro aspecto crucial. Es importante confirmar si el producto tiene aprobación de la FDA u organismos equivalentes, y cómo maneja la información de salud protegida (PHI). La revisión de contratos, evaluaciones de riesgo y certificaciones de seguridad son pasos esenciales que no deben pasarse por alto, sobre todo en clínicas privadas.
Además, la integración de la herramienta en el flujo de trabajo diario y en los sistemas de historia clínica electrónica (EHR) debe evaluarse cuidadosamente. Si el sistema no es compatible o implica una reestructuración significativa del proceso clínico, podría terminar siendo más un obstáculo que una solución.
Finalmente, los médicos deben cuestionar cómo se actualiza y supervisa la herramienta una vez implementada. El dinamismo del sector salud —con nuevos medicamentos, guías y diagnósticos— exige modelos que evolucionen constantemente, idealmente bajo la supervisión de profesionales clínicos.
En un entorno donde la IA promete transformar la medicina, hacer estas seis preguntas no solo representa una buena práctica, sino una obligación ética y profesional. Tal como concluye la Dra. Pandita: “Cuestionar es una forma de cuidar. Al hacerlo, los médicos mantienen su papel esencial como guardianes de la salud de sus pacientes.”
Por: Dr. Felvill Villalona
Epidemiólogo
Fuente:
https://www.healio.com/news/primary-care/20250708/6-questions-physicians-should-ask-before-buying-an-ai-product?utm_source=selligent&utm_medium=email&utm_campaign=202507013HM&utm_content=202507013HM
