Santo Domingo. La hepatitis viral continúa siendo uno de los principales desafíos para la salud hepática debido a que, en muchos casos, puede desarrollarse durante años sin manifestar síntomas. Esta característica dificulta su diagnóstico oportuno y aumenta el riesgo de complicaciones como cirrosis, insuficiencia hepática y cáncer de hígado.
La gastroenteróloga Rosa Uribe, de Médico Express, explica que una de las mayores dificultades de las hepatitis B y C es que las personas pueden sentirse completamente sanas mientras la enfermedad progresa de forma silenciosa. De acuerdo con estimaciones recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca del 1.6 % de la población dominicana podría vivir con hepatitis B crónica y alrededor del 0.6 % con hepatitis C, aunque muchas personas desconocen que están infectadas.
Existen cinco tipos principales de hepatitis viral: A, B, C, D y E. Mientras las hepatitis A y E suelen transmitirse por agua o alimentos contaminados y generalmente son infecciones agudas, las hepatitis B y C pueden convertirse en enfermedades crónicas. La doctora Uribe señala que estas dos últimas representan la mayor preocupación por su capacidad de avanzar de forma silenciosa hacia la cirrosis o el cáncer de hígado.
La doctora Uribe advierte que esperar a presentar síntomas puede retrasar el diagnóstico. Cuando aparecen signos como coloración amarillenta de la piel y los ojos, cansancio persistente, pérdida del apetito, náuseas, dolor abdominal, picazón, orina oscura o heces claras, el daño hepático puede haberse desarrollado durante años. Por ello, recomienda que todos los adultos se realicen al menos una vez en la vida pruebas para detectar hepatitis B y C.
Entre los avances más importantes se encuentra la elastografía hepática o FibroScan, un estudio no invasivo que permite evaluar el estado del hígado en pocos minutos. Además, la hepatitis C cuenta actualmente con antivirales orales que, administrados entre ocho y doce semanas, logran curar a más del 95 % de los pacientes. Para la hepatitis B también existen medicamentos que ayudan a controlar la enfermedad y reducir el riesgo de complicaciones.
En materia de prevención, la doctora Uribe recomienda no compartir objetos personales como cepillos de dientes, máquinas de afeitar, cortaúñas o agujas, así como acudir únicamente a centros que garanticen adecuados procesos de esterilización para procedimientos médicos, odontológicos, tatuajes y perforaciones. También recuerda que las hepatitis B y C no se transmiten por abrazar, compartir alimentos o convivir con una persona infectada.
La especialista destaca que existen vacunas eficaces contra las hepatitis A y B, siendo la inmunización contra la hepatitis B una de las principales herramientas para prevenir la infección y sus complicaciones. Asimismo, enfatiza que un diagnóstico oportuno permite acceder a tratamientos eficaces y mejorar significativamente el pronóstico de los pacientes.
