selective focus of fruits and vegetables in heart shaped bowl with medical equipment on blue background

Actualmente, transcurre una época de consumo masivo de productos animales que, hasta un punto, se ha desarrollado en una dependencia humana a los mismos… Carnes, lácteos y otros productos provenientes del animal se han convertido en los elementos indispensables de una dieta promedio a pesar del daño que surge con su consumo elevado, especialmente de carnes rojas.

Simultáneamente, se ha visto un aumento en la población de personas que se autoproclaman vegetarianos o veganos, siendo aproximadamente un 3% de la población. Dicho esto, para hablar de los aportes y riesgos nutricionales de estas dietas es importante resaltar la diferencia entre vegetarianismo y veganismo: los vegetarianos consumen productos lácteos y huevos mientras que los veganos no consumen ni utilizan productos derivados de animales.

Apoyando su aplicación, en 2006, luego de revisar la data de 87 estudios publicados, los autores Berkow y Barnard reportaron en Nutrition Reviews que las poblaciones vegetarianas tenían tasas más bajas de enfermedades cardiovasculares, presión arterial alta, diabetes y obesidad. Adicionalmente, esta es altamente efectiva para la pérdida de peso, quemando un mayor número de calorías su consumo, en contraste con dietas no veganas.

 Respaldando lo anterior, el Comité Asesor de Guías Alimentarias emitió una reseña literaria en 2010 para determinar el efecto de dietas veganas, también conocida popularmente como dieta “plant-based”, en infartos, enfermedades cardiovasculares, y la mortalidad total en adultos. Hallaron que las dietas basadas en plantas estaban asociadas con un reducido riesgo de enfermedades cardiovasculares y mortalidad comparado con dietas con consumo animal. Así, se señala que el beneficio del “plant-based diet” en la mortalidad puede deberse al decadente consumo de carnes rojas.

Del mismo modo, los estudios epidemiológicos de Sabaté & Wien muestran que las dietas vegetarianas están asociadas con un bajo índice de masa corporal (BMI, por sus siglas en inglés) y una menor prevalencia de obesidad en niños y adultos. Comparado con los no vegetarianos, los niños que sí lo son, muestran ser más delgados y la diferencia en su BMI aumenta durante la adolescencia. Estudios que exploran el riesgo de sobrepeso, grupos alimenticios y patrones de alimentación indican que una dieta basada en plantas aparentan ser un acercamiento sensible en la prevención de obesidad en niños, y que la misma debe ser promovida para lograr una salud óptima.

En cuanto a la diabetes, las dietas basadas en plantas ofrecen un avance sobre aquellas que no son “plant-based” en cuanto a la prevención y manejo de la diabetes. En 2008, Vang et al. reportó que los no vegetarianos eran un 74% más propensos a desarrollar diabetes en un periodo de 17 años en comparación a los vegetarianos. En 2009, un estudio encontró que la prevalencia de la diabetes en individuos con una dieta vegana era de 2.9% mientras que en los no vegetarianos era de un 7.6%.

Sin embargo, se muestran preocupaciones sobre las dietas basadas en plantas, incluyendo la adecuada ingesta de ciertos nutrientes esenciales como proteínas, hierro, vitamina B, calcio, vitamina D y ácidos grasos; de este modo, presentan estadísticas más altas de fracturas osteoporóticas y anemia por deficiencia de hierro. Consecuentemente se recomienda consumir una amplia variedad de frutas y vegetales como los granos, legumbres, semillas, nueces, granos enteros y evitar o limitar grasas añadidas, aceites, y carbohidratos refinados y/o procesados. En concreto, con una buena planificación junto a un profesional de la salud, lectura comprensiva de etiquetas y disciplina, se puede llevar a cabo una dieta de dicho tipo de manera saludable cubriendo todas las necesidades metabólicas del consumidor.

En definitiva, las personas que llevan una dieta mayormente basada en plantas son menos propensas a adquirir enfermedades crónicas. Incluso, aplicándose adecuadamente, se suelen mostrar con un perfil nutricional más completo que la dieta carnívora u omnívora. Luego de presentar estos datos es más que evidente que las dietas basadas en plantas tienen un sinnúmero de beneficios y sus limitantes pueden ser abordadas con la ayuda de un profesional.

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