El cáncer de ovario continúa siendo uno de los mayores desafíos dentro de las enfermedades oncológicas que afectan a las mujeres, debido a que sus síntomas suelen pasar desapercibidos y el diagnóstico frecuentemente ocurre cuando la enfermedad ya se encuentra en fases avanzadas.
Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer de Ovario, conmemorado cada 8 de junio, la Sociedad Dominicana de Oncología Médica (SODOM) hizo un llamado a fortalecer la detección temprana, mejorar el acceso al diagnóstico oportuno y ampliar la disponibilidad de tratamientos innovadores para las pacientes afectadas por esta enfermedad.
La presidenta de la entidad, doctora Ángela Cabreja, explicó que uno de los principales retos es que el cáncer de ovario suele desarrollarse de forma silenciosa. Sus manifestaciones iniciales pueden confundirse con problemas gastrointestinales o ginecológicos comunes, lo que retrasa la búsqueda de atención médica.
“Escuchar las señales del cuerpo y acudir a evaluación médica ante síntomas persistentes puede hacer una diferencia significativa en el pronóstico de la enfermedad”, afirmó la especialista.
Entre las señales de alerta que requieren evaluación médica citó la distensión abdominal persistente, dolor pélvico, sensación de llenura temprana al comer, cambios urinarios frecuentes y sangrado vaginal anormal.
De acuerdo con datos citados por SODOM, la Organización Mundial de la Salud estima una incidencia global de aproximadamente 324 mil nuevos casos de cáncer de ovario cada año. En República Dominicana se calcula que unas 144 mujeres reciben este diagnóstico anualmente y cerca de 89 fallecen a causa de la enfermedad.
Cabreja señaló que más del 70 % de los casos son identificados en estadios avanzados, situación que impacta directamente las posibilidades de supervivencia y limita las opciones terapéuticas disponibles.
La oncóloga explicó que la enfermedad puede originarse en los ovarios, las trompas de Falopio o el peritoneo, cuando ciertas células comienzan a multiplicarse de manera descontrolada. Asimismo, recordó que existen factores que aumentan el riesgo de padecerla, entre ellos antecedentes familiares de cáncer de ovario, mama, colon o endometrio, así como mutaciones hereditarias en los genes BRCA1 y BRCA2.
También destacó que el riesgo aumenta después de los 50 años y puede estar asociado a factores reproductivos como la nuliparidad, la menarca temprana, la menopausia tardía, la endometriosis y el uso prolongado de terapia hormonal sin supervisión médica.
Ante este panorama, recomendó que las mujeres con antecedentes familiares importantes consulten a especialistas en ginecología o genética para evaluar la necesidad de pruebas genéticas y programas de vigilancia individualizados.
La presidenta de SODOM resaltó además los avances registrados en el tratamiento de esta enfermedad. Explicó que actualmente el manejo del cáncer de ovario combina cirugía citorreductora, quimioterapia basada en platino y terapias dirigidas, como los inhibidores de PARP para pacientes con determinadas alteraciones moleculares, estrategias que han contribuido a mejorar tanto la supervivencia como la calidad de vida.
No obstante, insistió en la necesidad de ampliar el acceso al diagnóstico molecular y a las terapias innovadoras en el país para que todas las pacientes puedan beneficiarse de los avances científicos, independientemente de su condición económica o lugar de residencia.
“La información salva vidas. Hacemos un llamado a las mujeres a mantenerse alertas, a los médicos a fortalecer la sospecha clínica y a las autoridades a continuar impulsando políticas que garanticen diagnóstico oportuno y acceso a tratamientos de calidad”, expresó Cabreja.
La Sociedad Dominicana de Oncología Médica reiteró su compromiso con la educación, la investigación y la defensa de los pacientes oncológicos, promoviendo acciones orientadas a reducir el impacto de esta enfermedad en la población femenina dominicana.
