La periimplantitis es una patología infecciosa que afecta al 20% de los españoles; sin embargo, aún no están claros los protocolos para su tratamiento y la resolución de las secuelas. Así se pone de manifiesto en el Congreso de la Periodoncia y la Salud Bucal que congrega estos días en Málaga a más de 5.000 profesionales nacionales e internacionales relacionados con la Odontología. 

Y es que, como reconoce el Dr. Alberto Monje, co-organizador de este Congreso, “este problema supone en estos momentos más del 40% de la práctica implantológica en nuestro país”; de hecho, según recalca, 2 de cada 10 españoles portadores de implantes pueden estar afectados por esta patología, que tiene un efecto devastador a nivel psicológico en el paciente y a nivel de la secuela generada por la propia patología o por el manejo de la misma”.

En la prevención está la solución

Instaurar unas sencillas medidas preventivas reduce sustancialmente el riesgo de aparición de enfermedades alrededor de los implantes (periimplantarias), algo que resulta especialmente importante si se tiene en cuenta su creciente impacto en nuestro medio y sus negativas implicaciones sobre el éxito de esta terapia. La prevención y manejo de la periimplantitis se plantea actualmente como el mayor reto en Implantología, siendo “una patología que ocupa y preocupa a todos los profesionales del equipo odontológico, no solo a los periodoncistas”, indica el Dr. Monje. 

El estudio de la periimplantitis, de su etiología, diagnóstico y tratamiento ha evolucionado mucho en los últimos años, “aunque su manejo clínico y la evolución de los pacientes a largo plazo es aún un tema no exento de incertidumbre”, asegura la periodoncista Marta Escribano, quien admite que “cuando diagnosticamos la presencia de periimplantitis en nuestros pacientes experimentamos, como profesionales, una profunda sensación de fracaso”

Un déficit importante, como apunta el catedrático de Periodoncia de la Universidad Complutense de Madrid, Mariano Sanz, es que el tratamiento de la periimplantitis todavía no está perfectamente protocolizado, aunque disponemos de distintas opciones terapéuticas que han demostrado un alto grado de eficacia, por lo menos a corto plazo”. Uno de los factores clave es identificar factores de riesgo que puedan ser abordados de un modo preventivo, “ya que lo más relevante en el manejo de esta enfermedad es su prevención o, al menos, diagnosticarla en sus fases más tempranas”, afirma este experto.

Uno de los factores de riesgo para la aparición de esta enfermedad es la presencia de una inadecuada cantidad y dimensión de la mucosa periimplantaria, un problema que puede ser eficazmente resuelto en muchos casos gracias a la disponibilidad de técnicas quirúrgicas eficaces, capaces de aumentar la dimensión de estos tejidos blandos periimplantarios.

También la morfología de las prótesis sobre implantes se asocia con la susceptibilidad a desarrollar una enfermedad periimplantaria. Como destaca la experta Carla Moza, “esta relación la determina, entre otros aspectos, la accesibilidad a la higiene oral por parte del paciente”; y es que, según detalla, “cuando una prótesis está sobrecontorneada o tiene espacios interproximales cerrados, se le imposibilita al paciente la eliminación de la placa bacteriana que se acumula en los tejidos periimplantarios. Tal y como aconseja la Dra. Moza, “realizando modificaciones a las prótesis sobre implantes y proporcionando acceso a la higiene al paciente, junto con unas instrucciones de higiene oral individualizadas, se pueden resolver patologías como la mucositis, además de disminuir la probabilidad de desarrollar periimplantitis”.

De la prevención al tratamiento

Los métodos más eficaces para la prevención de las enfermedades periimplantarias en pacientes que portan prótesis implanto-soportadas tienen dos vertientes, según detalla el Prof. Mariano Sanz: “por un lado, lo que debe hacer el paciente para mantener limpias dichas prótesis, así como la superficie de los implantes; y, por otro, los métodos profesionales que deben implementarse durante las visitas periódicas que realizan los pacientes con implantes para mantener una buena salud periodontal”

Por su parte, el objetivo del tratamiento de las enfermedades periimplantarias es resolver la inflamación de los tejidos blandos y prevenir una pérdida ósea marginal mayor. Uno de los principales factores para el éxito en el tratamiento de las patologías periimplantarias, según el Dr. Erik Regidor, “es la eficacia de los protocolos de descontaminación de la superficie periimplantaria”. Existen numerosos proyectos de investigación que proponen la utilización de diferentes protocolos de descontaminación; a juicio de este experto, “el protocolo de descontaminación ideal no solo debería ser efectivo para eliminar el biofilm y el cálculo adherido a la superficie periimplantaria, sino también ser lo más respetuoso posible con la superficie tratada de los implantes”.

En cualquier caso, como recuerda el Prof. Mariano Sanz, “es fundamental limpiar y desinfectar las superficies de los implantes y los componentes protésicos cuando han sido afectados por infecciones periimplantarias

¿Qué son y qué consecuencias tienen?

Los implantes colocados en la boca están sometidos a los mismos riesgos de infección y probable pérdida que los dientes, siendo la periimplantitis la principal amenaza de fracaso para este tratamiento. 

Las enfermedades periimplantarias son patologías inflamatorias de origen infeccioso en los tejidos que rodean un implante dental que se encuentra en función y osteointegrado. Se trata de enfermedades cada vez más frecuentes (erigiéndose en las complicaciones más frecuentes en la restauración con implantes), que tienen un enorme impacto en la supervivencia del implante dental y engloban principalmente a dos patologías (la mucositis y la periimplantitis).   

La mucositis periimplantaria es una inflamación de la mucosa que rodea al implante, sin que haya afectación del hueso en el que el implante ha sido colocado; habitualmente se diagnostica por la presencia de sangrado a la exploración (al sondaje) y ausencia de pérdida ósea en la radiografía. Para evitar el avance de la enfermedad periimplantaria, y prevenir el desarrollo de periimplantitis, es esencial la prevención y el tratamiento de la mucositis periimplantaria

En la periimplantitis, además de existir inflamación de los tejidos blandos periimplantarios (y, por consiguiente, sangrado), se produce la pérdida progresiva del hueso que aloja al implante y que es apreciable en una radiografía. El avance de esta enfermedad puede terminar con la pérdida del implante.

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