Cada especialista que hoy atiende a un paciente, realiza una cirugía, dirige una unidad hospitalaria o responde ante una emergencia tiene detrás años de formación.
Detrás de esa formación existe una figura fundamental que pocas veces recibe la atención que merece: el coordinador de la residencia médica.
La República Dominicana necesita especialistas bien formados, pero pocas veces nos detenemos a preguntar quiénes tienen la responsabilidad de formarlos, supervisarlos, orientarlos y garantizar que los programas de residencias mantengan su calidad académica y asistencial.
Esta realidad debe cambiar
Desde la Junta Directiva Regional del Distrito del Colegio Médico Dominicano hemos decidido colocar este tema sobre la mesa y promover una discusión que consideramos impostergable: el reconocimiento institucional y económico de los coordinadores de residencias médicas.
No estamos hablando de un privilegio. Estamos hablando de reconocer una responsabilidad.
Una responsabilidad que no puede depender únicamente de la vocación
Coordinar una residencia médica no consiste simplemente en elaborar un calendario académico o supervisar determinadas actividades.
El coordinador participa en la planificación de la formación, acompaña el proceso educativo de los residentes, articula las necesidades entre universidades y hospitales, supervisa el cumplimiento de objetivos académicos y enfrenta diariamente situaciones que requieren experiencia, liderazgo, disponibilidad y compromiso.
Es, en muchos sentidos, uno de los principales responsables de que un médico residente se convierta finalmente en un especialista.
Sin embargo, durante años esta responsabilidad ha descansado en gran medida sobre la vocación y el compromiso personal de profesionales que, además de sus obligaciones asistenciales, asumen una carga académica y administrativa considerable.
La vocación es indispensable en la medicina, pero la vocación no debe convertirse en una excusa para no reconocer el trabajo profesional.
La propuesta ya está sobre la mesa
Con este propósito, sostuvimos una reunión con la vicerrectora Docente de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), maestra y doctora Rosel Fernández.
En este encuentro estuvimos acompañados por integrantes de la Junta Directiva Regional del Distrito: la vicepresidenta, Dra. Pamela Brito; la secretaria de Finanzas, Dra. Sarah Salas; y el secretario de Educación Médica, Dr. Demian Herrera.
Planteamos la necesidad de buscar mecanismos que permitan que la UASD, con el respaldo de las instancias correspondientes y del Gobierno dominicano, pueda establecer un incentivo o reconocimiento para quienes desempeñan la función de coordinadores de residencias médicas.
La Dra. Rosel Fernández mostró disposición para continuar trabajando esta propuesta y se comprometió a coordinar una nueva reunión con el rector de la UASD, Dr. Jorge Asjana, con el objetivo de continuar consensuando las alternativas institucionales que permitan avanzar.
Este paso es importante, pero debe ser apenas el comienzo.
Hemos llevado esta preocupación a la coordinación nacional de residencias
Como parte de este proceso de diálogo y búsqueda de soluciones, también hemos sostenido reuniones con la coordinadora nacional de residencias médicas, Dra. Mery Hernández, a quien expresamos la misma preocupación respecto a la necesidad de reconocer y fortalecer las condiciones de quienes tienen bajo su responsabilidad la formación de los futuros especialistas.
La Dra. Hernández comparte esta visión y entiende la importancia de continuar trabajando para fortalecer las condiciones académicas y de formación de los programas de residencias.
Asimismo, hemos planteado la necesidad de recuperar el incentivo que anteriormente recibían los médicos residentes para fines educativos, un apoyo que contribuía a cubrir necesidades relacionadas con su proceso de formación y que consideramos importante volver a discutir dentro de las políticas de fortalecimiento de las residencias médicas.
No se trata únicamente de mejorar las condiciones económicas, se trata de garantizar que el residente pueda contar con herramientas y recursos que contribuyan directamente a su preparación académica y profesional.
Una responsabilidad que involucra a todo el sistema
La formación de especialistas no depende exclusivamente de una universidad, intervienen las instituciones académicas, los hospitales docentes, el Servicio Nacional de Salud, el Ministerio de Salud Pública, las autoridades gubernamentales, las sociedades médicas especializadas y, por supuesto, los propios profesionales que asumen la responsabilidad de formar nuevas generaciones.
Por esa razón, esta preocupación también ha sido socializada con actores fundamentales del sistema, entre ellos el director del Servicio Nacional de Salud, Dr. Julio Landrón, y el rector de la UASD, Dr. Jorge Asjana.
Asimismo, esta iniciativa coincide con el interés expresado por el presidente del Colegio Médico Dominicano, Dr. Luis Peña Núñez, de continuar fortaleciendo las condiciones de quienes participan en la formación de los médicos especialistas.
¿Qué ocurrirá si dejamos pasar el tiempo?
Esta es quizás la pregunta que debemos hacernos.
¿Qué sucederá dentro de cinco, diez o quince años si cada vez son menos los especialistas dispuestos a asumir la coordinación de una residencia médica?
¿Qué ocurrirá si la responsabilidad aumenta, pero el reconocimiento permanece estancado?
¿Quién asumirá entonces la tarea de formar a los especialistas que necesitará el país?
No debemos esperar a que la falta de coordinadores se convierta en una crisis para comenzar a discutir el problema.
Las políticas públicas responsables no esperan a que aparezca la crisis; se anticipan a ella.
La educación médica de posgrado necesita continuidad, necesita docentes comprometidos, necesita coordinadores preparados y necesita condiciones que permitan que profesionales con experiencia quieran seguir dedicando parte de sus vidas a formar a las próximas generaciones.
Reconocer al formador es proteger al paciente del futuro, puede parecer que hablar de un incentivo para los coordinadores es una discusión laboral o económica.
En realidad, es mucho más que eso, cuando hablamos de mejorar las condiciones de quienes forman especialistas, estamos hablando indirectamente de la calidad de los médicos que atenderán a nuestra población durante las próximas décadas.
El paciente del futuro también depende de las condiciones en que hoy formamos al especialista.
Por eso, esta discusión debe abordarse con seriedad, criterios académicos, transparencia y responsabilidad institucional.
No pretendemos imponer una fórmula única, lo que planteamos es la necesidad de sentarnos en una misma mesa y encontrar una solución viable, sostenible y justa.
Una deuda que debemos comenzar a saldar
Durante demasiado tiempo se ha dado por sentado que un especialista debe asumir la coordinación de una residencia simplemente porque tiene vocación de enseñar.
Pero enseñar medicina de posgrado es una responsabilidad de enorme trascendencia, cada residente que pasa por un programa de formación representa una inversión del país y una esperanza para miles de pacientes que, en el futuro, dependerán de los conocimientos y competencias adquiridos durante esa etapa.
Por eso, reconocer al coordinador de residencia es reconocer la educación médica, reconocer al docente y reconocer la calidad del sistema de salud.
Desde la Junta Directiva Regional del Distrito asumimos este compromiso con absoluta claridad.
Seguiremos tocando puertas, promoviendo el diálogo y buscando consensos con las universidades, el Servicio Nacional de Salud, las autoridades gubernamentales y el Colegio Médico Dominicano.
No sabemos cuánto tiempo tomará alcanzar este objetivo, pero sí tenemos claro algo:
No podemos seguir formando especialistas sin preocuparnos por las condiciones de quienes tienen la responsabilidad de formarlos.
La República Dominicana necesita médicos especialistas de calidad y para garantizar que existan mañana, debemos comenzar hoy a reconocer a quienes los están formando.
Formar especialistas es construir el futuro de la salud dominicana. Reconocer a quienes los forman es garantizar que ese futuro tenga quién lo construya.
Dr. Máximo Martínez Báez
Presidente Regional del Distrito
Colegio Médico Dominicano (2025-2027)
