Un metaanálisis que analizó 37 estudios científicos concluye que la mayoría de las personas que interrumpen el uso de fármacos para tratar la obesidad recuperan el peso perdido en un periodo inferior a dos años, junto con el retorno de factores de riesgo asociados como la hipertensión y el colesterol elevado.
La revisión, publicada en la revista The BMJ, incluyó datos de 9,341 participantes y determinó que, tras suspender el tratamiento, los pacientes recuperaron peso a un ritmo promedio de 0.4 kilogramos por mes, alcanzando su peso previo en aproximadamente 1.7 años.
El estudio también señala que los beneficios cardiometabólicos logrados durante el tratamiento como mejoras en la presión arterial y los niveles de colesterol tienden a desaparecer en un plazo cercano a 1.4 años después de dejar la medicación.
Los investigadores observaron que la recuperación del peso tras suspender estos fármacos fue casi cuatro veces más rápida que la registrada en personas que perdieron peso únicamente mediante cambios en la dieta o la actividad física.
El análisis advierte que, aunque estos medicamentos resultan eficaces para inducir la pérdida de peso mientras se utilizan, no garantizan el mantenimiento de los resultados a largo plazo si no se acompañan de estrategias continuas de manejo del peso.
Especialistas señalan que la obesidad es una enfermedad crónica que puede requerir tratamientos prolongados o intervenciones sostenidas en el estilo de vida, y que el efecto rebote puede variar según el tipo de fármaco y la adherencia del paciente a cambios nutricionales y conductuales.
Agencia EFE
