Esta semana, el sistema de salud dominicano da un paso histórico con la iniciativa de crear y poner en funcionamiento el primer Banco de Piel y Tejidos humanos, un recurso esencial para el tratamiento de personas con quemaduras de gran extensión y lesiones graves que requieren injertos especializados.
La propuesta, impulsada desde el Ministerio de Salud Pública, en colaboración con el Instituto Nacional de Coordinación de Trasplante (INCORT), busca transformar la atención clínica de pacientes que, por sus condiciones médicas, no pueden usar piel propia para cubrir zonas lesionadas. Esta falta de tejido disponible limita las opciones de tratamiento y prolonga la recuperación.
La apertura del banco estará integrada a la Unidad de Quemados Thelma Rosario del Hospital Infantil Arturo Grullón en Santiago, y aunque aún está en la fase de organización logística —incluyendo la definición de presupuesto y nombramiento de personal especializado—, expertos señalan que el proyecto está “prácticamente adelantado”.
Un recurso clave para salvar vidas
El banco permitirá almacenar piel y tejidos humanos donados, así como emplear membrana amniótica (tejido que rodea al feto durante la gestación) para trasplantes de piel cuando los injertos tradicionales no sean posibles. Esta alternativa es especialmente valiosa en casos de quemaduras extensas, donde la piel saludable del propio paciente no puede ser utilizada.
El director del INCORT, el doctor José Juan Castillos Almonte, explicó que la coordinación entre instituciones de salud ya ha identificado los requerimientos técnicos y humanos para poner en funcionamiento la unidad, señalando que ahora solo falta consolidar su financiación y formalizar el equipo que lo operará.
La voz de los especialistas
La comunidad médica ha recibido con entusiasmo este anuncio. El doctor Marcos A. Núñez, reconocido cirujano y decano de ciencias de la salud en UNIBE, expresó que contar con un banco de piel será un avance determinante en la atención quirúrgica y reconstructiva, especialmente para pacientes que han sufrido quemaduras severas u otras lesiones dermatológicas extensas.
Además de su valor clínico, expertos subrayan que el banco contribuirá a acortar tiempos de atención, reducir complicaciones y mejorar los resultados postoperatorios, elevando la calidad de vida de quienes enfrentan estas condiciones devastadoras.
Una necesidad con impacto social
Desde diferentes sectores de la salud pública, se recuerda que en años recientes tragedias como incendios y accidentes han dejado secuelas de quemaduras graves en decenas de personas, evidenciando la urgencia de recursos especializados como el banco de piel. Para muchos pacientes, la disponibilidad de tejidos adecuados puede significar una diferencia entre complicaciones severas y una recuperación más segura y eficiente.
Por: Cristina Piantini
