En el marco del Día Mundial de la Actividad Física, que se conmemora cada 6 de abril, especialistas en salud hacen un llamado a toda la población dominicana niños, adolescentes, adultos y adultos mayores a integrar el movimiento como parte esencial de su vida diaria.
La actividad física no es solo una recomendación, sino una necesidad vital. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, mantener niveles adecuados de ejercicio ayuda a prevenir enfermedades crónicas, mejora la salud mental y contribuye a una mayor calidad y esperanza de vida.
En ese sentido, se recomienda que los niños y adolescentes entre 5 y 17 años realicen al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada a vigorosa. Los adultos entre 18 y 64 años deben acumular entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, mientras que los adultos mayores de 65 años deben mantenerse activos de forma regular, incorporando ejercicios de fuerza, equilibrio y movilidad.
El sedentarismo se ha convertido en un enemigo silencioso que afecta la salud global. Está asociado al desarrollo de enfermedades como hipertensión, diabetes tipo 2, obesidad, afecciones cardiovasculares e incluso algunos tipos de cáncer. Además, impacta negativamente la salud mental, aumentando el riesgo de depresión, ansiedad y deterioro cognitivo.
Con el paso de los años, la masa muscular adquiere una relevancia crucial. Las pantorrillas, en particular, funcionan como una “segunda bomba” que facilita el retorno venoso y favorece la circulación sanguínea. La pérdida de masa muscular, conocida como Sarcopenia, incrementa el riesgo de caídas, discapacidad y dependencia, por lo que fortalecerlas mediante caminatas y ejercicios de resistencia resulta fundamental para un envejecimiento saludable.
Mantenerse en movimiento es uno de los pilares del envejecimiento activo, ya que mejora la independencia funcional, reduce el riesgo de fragilidad, preserva la masa muscular y la densidad ósea, y favorece la salud cognitiva.

En la República Dominicana, la obesidad infantil continúa siendo un reto importante de salud pública. Datos del Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil indican que el 31.1% de los estudiantes entre 5 y 19 años presenta sobrepeso u obesidad, con mayor incidencia en la región Norte. Asimismo, la encuesta ENHOGAR MICS 2019 sitúa en un 8% el sobrepeso y la obesidad en menores de 5 años, superando al bajo peso como principal forma de malnutrición, lo que incrementa el riesgo de enfermedades crónicas desde edades tempranas.
Ante esta realidad, la actividad física regular, combinada con hábitos alimentarios saludables, constituye una de las estrategias más efectivas para revertir esta tendencia. Promover el juego activo, el deporte escolar y reducir el tiempo frente a pantallas resulta clave para proteger la salud de las futuras generaciones.
En este contexto, la Lilibe Núñez Fernández, especialista en Medicina Física y Rehabilitación, ex presidenta de la Sociedad Dominicana de Fisiatría y docente de la Universidad Iberoamericana, lidera desde hace más de una década una iniciativa académica orientada a la promoción del movimiento. Cada cuatrimestre, sus estudiantes participan en jornadas comunitarias donde se forman como agentes multiplicadores de salud, impactando comunidades, centros educativos y espacios clínicos.
Durante los últimos 10 años, este programa ha contribuido a la formación de profesionales comprometidos con fomentar estilos de vida activos en la población dominicana.
Moverse es vivir. No importa la edad, la condición física o el contexto: cada paso cuenta. Incorporar la actividad física en la rutina diaria no solo previene enfermedades, sino que mejora la calidad de vida y transforma el bienestar de las personas.
