Un nuevo estudio publicado en Nature ha revelado que los mosquitos Aedes aegypti, principales transmisores de enfermedades como el dengue, Zika y fiebre amarilla, utilizan la radiación infrarroja térmica (IR) para encontrar a sus huéspedes humanos.
Esta capacidad sensorial, que se suma a la detección de CO₂, olores corporales y señales visuales, permite a los mosquitos navegar eficazmente a distancias medias, mejorando su precisión para picar a los humanos.
El equipo de investigadores liderado por Craig Montell descubrió que esta especie de mosquito detecta la radiación IR emitida por la temperatura de la piel humana (alrededor de 34 °C). Este tipo de calor, a diferencia del calor por conducción o convección, puede detectarse sin contacto directo y a distancias de hasta 70 centímetros, lo que amplía las estrategias sensoriales del mosquito durante la búsqueda de sangre.
Para llegar a esta conclusión, los científicos diseñaron un sistema experimental que elimina otras formas de transferencia de calor, permitiendo que los mosquitos solo perciban el IR. En presencia de CO₂ y olores humanos, las hembras mostraron una clara preferencia por las zonas con radiación térmica. Esta preferencia desaparecía si la radiación era bloqueada, lo que confirma que el IR desempeña un papel esencial en el comportamiento de búsqueda del huésped.
A nivel molecular, se identificó que la detección del IR depende del canal sensible al calor TRPA1, presente en neuronas del extremo de las antenas. Además, dos opsinas (Op1 y Op2) también participan en este proceso, sobre todo para detectar intensidades más bajas de IR. Estas proteínas, típicamente asociadas con la visión, parecen iniciar una cascada de señalización que amplifica la señal térmica y activa TRPA1.
Curiosamente, el estudio también comprobó que otra especie de mosquito, Anopheles stephensi, también responde a la radiación IR, aunque con un patrón diferente de comportamiento. Esto sugiere que la detección de calor por radiación podría ser una estrategia compartida entre distintos vectores de enfermedades transmitidas por mosquitos.
Estos hallazgos abren nuevas posibilidades para diseñar estrategias de control más eficaces. Por ejemplo, se podrían desarrollar trampas o repelentes que interfieran con la capacidad de los mosquitos para detectar radiación térmica, disminuyendo así su eficacia para encontrar humanos y reducir la transmisión de enfermedades. El estudio pone de manifiesto la importancia de integrar conocimientos básicos de biología para combatir problemas globales de salud pública.
Por: Dr. Felvill Villalona
