Las autoridades de salud pública de Estados Unidos continúan investigando un amplio brote de ciclosporiasis causado por el protozoo Cyclospora cayetanensis, una infección intestinal transmitida principalmente por el consumo de alimentos o agua contaminados. Hasta el 9 de julio de 2026, los sistemas oficiales de vigilancia habían confirmado 843 casos distribuidos en 31 estados, mientras que más de 1,500 casos adicionales permanecen bajo investigación, lo que sugiere que la magnitud real del brote podría ser considerablemente mayor.
El estado de Michigan concentra la mayor carga de enfermedad, con más de 1,500 casos reportados, una cifra que supera ampliamente el promedio anual histórico de aproximadamente 50 casos. Otros estados del Medio Oeste y la costa este también han notificado incrementos importantes, lo que ha llevado a las autoridades sanitarias a reforzar la vigilancia epidemiológica y las investigaciones para identificar la fuente común de exposición.
Hasta el momento, los investigadores no han logrado identificar un alimento específico responsable del brote. Sin embargo, la evidencia epidemiológica continúa apuntando hacia productos agrícolas frescos, especialmente vegetales de hoja verde, hierbas aromáticas y algunas frutas, los cuales han estado implicados en brotes previos de Cyclospora. La investigación se ha visto dificultada porque los síntomas suelen aparecer entre 2 y 14 días después de la ingestión, lo que dificulta que los pacientes recuerden con precisión los alimentos consumidos durante el período de exposición. Además, el parásito requiere varios días en el ambiente para volverse infectante, por lo que la transmisión directa de persona a persona es extremadamente rara.
Cyclospora cayetanensis es un parásito microscópico intestinal que causa una enfermedad llamada ciclosporiasis. Se transmite principalmente al consumir agua, frutas, vegetales o hierbas frescas contaminadas con materia fecal. El síntoma más común es la diarrea acuosa prolongada, acompañada de cólicos abdominales, náuseas, pérdida del apetito, cansancio, distensión abdominal y pérdida de peso. Los síntomas suelen aparecer aproximadamente una semana después de la exposición y pueden durar varias semanas o presentar recaídas.
La transmisión directa de persona a persona es poco probable, porque el parásito necesita permanecer varios días en el ambiente antes de volverse infectante. El diagnóstico se realiza mediante análisis de heces y el tratamiento de elección suele ser trimetoprim-sulfametoxazol. La prevención incluye consumir agua segura, lavar cuidadosamente frutas y vegetales, mantener una adecuada higiene de manos y evitar alimentos frescos de procedencia dudosa.
Las autoridades sanitarias recomiendan a la población extremar las medidas de higiene alimentaria, incluyendo el lavado cuidadoso de frutas y vegetales bajo agua corriente, el consumo de agua potable segura y la búsqueda de atención médica ante episodios de diarrea persistente, especialmente si duran más de tres días. Mientras continúan las investigaciones, no se ha emitido ninguna alerta de retiro (recall) de productos específicos, ya que aún no ha sido posible establecer un vínculo definitivo con un alimento o proveedor determinado
Por: Felvill Villalona
Epidemiólogo
