Octubre se posiciona como un mes crítico para el aumento de infecciones respiratorias como el rinovirus, el adenovirus o el virus respiratorio sincitial (VRS), que afectan a toda la población, con un impacto mayor en personas mayores y pacientes con enfermedades crónicas.
Así lo advierte el doctor Pablo Turrión, director médico del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja, en declaraciones recogidas por la Agencia EFE, donde subraya la importancia de anticiparse mediante la vacunación como una “estrategia clave” para permitir que el sistema inmunológico desarrolle una respuesta protectora a tiempo.
El comienzo del otoño —y en el caso del Caribe, el inicio de una temporada de mayor humedad y cambios de temperatura— suele marcar un periodo de tensión para la salud pública, ya que varios virus comienzan a circular antes de alcanzar su pico epidémico.
En un comunicado citado por EFE, Sanitas resalta los riesgos de las infecciones respiratorias, especialmente en grupos vulnerables. Estas infecciones no solo provocan síntomas agudos como fiebre, tos o dificultad para respirar, sino que pueden generar complicaciones secundarias: pérdida de autonomía, disminución de la movilidad, deterioro cognitivo o empeoramiento de enfermedades crónicas.
La doctora Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores, explica que estas infecciones pueden actuar como desencadenantes de otras patologías preexistentes, como enfermedades cardiovasculares o respiratorias crónicas. Incluso, agrega, las hospitalizaciones aumentan el riesgo de deterioro cognitivo y pérdida de masa muscular en pacientes mayores.
Turrión, por su parte, destaca que las infecciones tempranas también pueden modificar la forma en que el sistema inmunitario responde a la gripe y otros virus estacionales.
Recomendaciones para prevenir contagios
Los expertos de Sanitas, a través del reporte difundido por la Agencia EFE, ofrecen varias recomendaciones preventivas:
-
Fortalecer el sistema inmune mediante una dieta equilibrada, descanso adecuado y ejercicio físico regular.
-
Mejorar la calidad del aire en espacios cerrados, ventilando diariamente, usando humidificadores y evitando el polvo.
-
Reforzar la higiene de manos y considerar el uso de mascarilla en lugares con alta concentración de personas.
-
Consultar con un profesional de salud si los síntomas persisten, especialmente fiebre, tos intensa o dificultad para respirar.
La prevención y la vigilancia activa siguen siendo herramientas fundamentales para reducir complicaciones y proteger a las personas más vulnerables en esta temporada.
Información adaptada a partir de un artículo de David Castellanos para la Agencia EFE.
