Santo Domingo, República Dominicana.– Las enfermedades cardiovasculares continúan entre las principales causas de muerte a nivel mundial y, dentro de los factores asociados a su desarrollo, las alteraciones de los niveles de lípidos en la sangre ocupan un lugar relevante. La prevención y el control de las dislipidemias forman parte de las medidas orientadas a reducir el riesgo cardiovascular.
La dislipidemia comprende alteraciones en los niveles de lípidos en la sangre, entre ellas concentraciones elevadas de colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL), conocido comúnmente como colesterol “malo”, triglicéridos elevados o niveles bajos de colesterol HDL.
De acuerdo con la Federación Mundial del Corazón, las enfermedades cardiovasculares provocan aproximadamente una de cada tres muertes en el mundo. La organización también señala que una proporción importante de estas enfermedades puede prevenirse mediante la reducción de factores de riesgo y la adopción de medidas de prevención.
El doctor David Rodríguez García, cardiólogo y gerente médico de Adium Centroamérica y el Caribe, explica que el abordaje de las alteraciones de los lípidos ha evolucionado y que actualmente la evaluación debe considerar el riesgo cardiovascular individual.
Esto significa que los niveles considerados adecuados pueden variar según las características y antecedentes de cada persona. Factores como la presencia de diabetes, antecedentes de enfermedad cardiovascular y otros elementos de riesgo pueden determinar las metas de colesterol LDL establecidas durante la evaluación médica.
Prevención desde edades tempranas
La prevención de los factores de riesgo cardiovascular puede comenzar desde edades tempranas. Una alimentación equilibrada, actividad física regular, mantener un peso saludable y evitar el consumo de tabaco forman parte de las medidas relacionadas con la reducción del riesgo cardiovascular.
La evaluación del perfil lipídico también puede formar parte de los controles médicos, particularmente en personas con antecedentes familiares de colesterol elevado o con factores de riesgo. La frecuencia de estos controles debe determinarse de acuerdo con las características y antecedentes de cada paciente.
En cuanto a la alimentación, el especialista destaca la importancia de incorporar alimentos ricos en fibra, como leguminosas, frutas y vegetales, además de mantener una rutina de actividad física.
Cuando las modificaciones en el estilo de vida no son suficientes o el riesgo cardiovascular lo requiere, el médico puede valorar el uso de medicamentos para controlar los niveles de lípidos. La indicación y duración del tratamiento dependen de la evaluación individual.
Un desafío para la salud cardiovascular
Las enfermedades cardiovasculares representan una parte importante de las muertes registradas en América Latina y el Caribe, por lo que su prevención constituye un desafío para los sistemas de salud.
El control periódico de los factores de riesgo, la identificación temprana de alteraciones en los niveles de lípidos y el acceso oportuno a medidas preventivas y tratamientos pueden contribuir al manejo del riesgo cardiovascular.
Debido a que las dislipidemias generalmente no producen síntomas evidentes, su identificación depende de la evaluación médica y de pruebas de laboratorio cuando estas son indicadas.
