La disfagia es un trastorno de la deglución que dificulta el paso de alimentos y líquidos desde la boca hacia el estómago. Puede comprometer la nutrición, la hidratación y la calidad de vida si no se detecta a tiempo.
Entre los síntomas destacan la tos al comer, cambios en la voz después de tragar, dificultad para iniciar la deglución, sensación de que la comida se queda atorada, infecciones respiratorias frecuentes y signos de desnutrición o deshidratación.
Existen dos tipos principales:
• Disfagia orofaríngea, relacionada con problemas al comenzar la deglución en la boca o la faringe.
• Disfagia esofágica, cuando los alimentos se detienen al descender por el esófago.
Si no se trata, la disfagia puede provocar aspiración de alimentos o líquidos hacia las vías respiratorias y derivar en neumonía por aspiración, una complicación especialmente grave en personas vulnerables.
El manejo suele ser multidisciplinario e individualizado, e incluye adaptación de texturas, posturas seguras al tragar, ejercicios de rehabilitación, evaluación especializada y apoyo nutricional según cada caso.
Crédito: Información basada en contenidos de Agencia EFE.
