Santo Domingo. — La Enfermedad de Reflujo Gastroesofágico (ERGE) es una de las patologías digestivas más comunes a nivel mundial y representa una de las principales razones de consulta con gastroenterólogos en el país, tanto en el sector público como privado.
Así lo indicó la gastroenteróloga e investigadora de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), doctora Isabel Ramírez, quien fue expresidenta de la Sociedad Dominicana de Gastroenterología Filial Norte. Ramírez explicó que entre el 10 % y el 20 % de la población en países occidentales presenta síntomas de ERGE al menos una vez por semana, mientras que en América Latina la prevalencia se sitúa entre el 11 % y el 25 %, cifras que incluyen a República Dominicana.

La especialista destacó que factores como el sobrepeso, los hábitos alimentarios inadecuados, el sedentarismo y el estrés laboral contribuyen al aumento progresivo de esta enfermedad. Además, subrayó que la ERGE no solo afecta la salud, sino que también tiene repercusiones económicas, laborales y sociales. Los pacientes presentan disminución de la calidad de vida, gastos adicionales en terapias y medicamentos, ausentismo laboral y limitaciones en su participación en actividades sociales.
“La persistencia de los síntomas influye significativamente en los hábitos alimentarios, la postura corporal, los patrones de sueño y la participación en actividades sociales”, señaló Ramírez, quien se formó como gastroenteróloga e internista en el Hospital Dr. Salvador B. Gautier.
El insomnio derivado del reflujo nocturno genera un círculo vicioso que agrava el estado general del paciente. Los síntomas nocturnos están asociados a mayor severidad de la enfermedad y deterioro funcional, afectando la eficiencia del sueño, provocando somnolencia diurna, disminución de la atención y del rendimiento cognitivo, con impacto directo en el desempeño laboral y la toma de decisiones.
Ramírez explicó que la ERGE se desarrolla cuando el reflujo de contenido gástrico provoca síntomas problemáticos y complicaciones. “Lejos de ser una simple acidez, constituye un problema crónico que afecta de manera significativa la vida cotidiana”, agregó. Entre los síntomas más comunes están el ardor retroesternal, la regurgitación, manifestaciones nocturnas, síntomas extraesofágicos y comorbilidades que interfieren en las actividades diarias.
La especialista recomendó a la población adoptar estilos de vida saludables y acudir regularmente a consultas con gastroenterólogos. La detección temprana permite aliviar los síntomas, prevenir complicaciones y reducir el impacto negativo sobre la productividad laboral, el desempeño ocupacional y la calidad de vida relacionada con la salud.
“Un tratamiento eficaz y un seguimiento clínico adecuado contribuyen a disminuir el ausentismo, el presentismo y los costos indirectos asociados a esta enfermedad”, concluyó la doctora Ramírez, quien actualmente dirige el Centro Médico Siglo 21, en San Francisco de Macorís.
