Hola, qué bueno encontrarnos nuevamente por aquí, hoy jueves quiero partir de una noticia que publicamos en Revista Médica y que considero merece que nos detengamos un poco más allá del titular: el Consejo Nacional de Seguridad Social (CNSS) mantiene un diálogo con los diferentes actores del Sistema Dominicano de Seguridad Social en torno a la creación del Fondo de Medicamentos de Alto Costo, conocido como FOMAC.
La noticia puede parecer, a primera vista, un asunto técnico entre instituciones, pero cuando hablamos de medicamentos de alto costo estamos hablando de algo que toca directamente a miles de personas que dependen del sistema para continuar tratamientos que, en muchos casos, son indispensables para su salud.
Esta iniciativa llega en un momento en que el acceso a estos medicamentos representa un desafío importante para el sistema, ya que la SISALRIL ha informado que el Programa de Medicamentos de Alto Costo cuenta con 7,282 pacientes activos y 5,337 personas en lista de espera, mientras los recursos destinados al programa han aumentado de manera significativa en los últimos años. La propia institución ha señalado que cubrir la demanda total requeriría recursos mucho mayores que los disponibles actualmente, una realidad que ayuda a entender por qué se busca discutir nuevos mecanismos de financiamiento y gestión.
¿Qué se está discutiendo?
Para entender dónde estamos, primero debemos aclarar que el FOMAC todavía no es un fondo aprobado ni está funcionando, el mismo tiene su origen en la Resolución 624-02 del CNSS, que instruyó a la SISALRIL a diseñar y presentar un modelo para su estructuración y creación, incluyendo el costeo inicial de medicamentos priorizados y los mecanismos necesarios para hacerlo viable. Ahora el CNSS mantiene el diálogo con los distintos sectores del sistema mientras sus comisiones continúan evaluando la iniciativa.
De acuerdo con lo planteado hasta ahora, el FOMAC sería un mecanismo especializado dentro del Seguro Familiar de Salud, con recursos destinados a medicamentos de alto impacto económico y con la posibilidad de realizar compras conjuntas para aprovechar economías de escala. La iniciativa contempla inicialmente 13 medicamentos dirigidos a enfermedades como diferentes tipos de cáncer, artritis reumatoide, enfermedad inflamatoria intestinal, esclerosis múltiple y atrofia muscular espinal, aunque será el proceso de evaluación y las decisiones correspondientes las que determinen finalmente su alcance.
También es importante no perder de vista que República Dominicana ya cuenta con cobertura para medicamentos de alto costo dentro del Seguro Familiar de Salud; el CNSS ha venido ampliando y precisando estas coberturas, de manera que la discusión actual no consiste en comenzar desde cero, sino en evaluar si un mecanismo como el FOMAC puede fortalecer la forma en que se financian y gestionan determinados tratamientos frente a una demanda que continúa creciendo.
La Ley 87-01 aporta otro elemento importante a esta conversación. En su artículo 129 establece el carácter integral del Plan Básico de Salud e incluye dentro de sus prestaciones la atención especializada, los tratamientos complejos y los medicamentos, de acuerdo con el catálogo aprobado por el CNSS. Por eso, cuando hablamos del FOMAC, no estamos hablando únicamente de cómo conseguir recursos para comprar medicamentos, sino de cómo puede organizarse el sistema para responder de manera sostenible a necesidades de salud que, por su complejidad y costo, requieren mecanismos especiales de financiamiento.

Lo que realmente importa para el paciente
A partir de aquí es donde creo que debemos sacar la discusión del lenguaje institucional y llevarla a la realidad de quienes están esperando un tratamiento, para las instituciones, el FOMAC implica hablar de financiamiento, compras conjuntas, sostenibilidad y supervisión; para un paciente que necesita un medicamento de alto costo, la pregunta es mucho más concreta: ¿podré recibirlo cuando lo necesite y tendré garantizada la continuidad de mi tratamiento?
Todavía hay aspectos que deben definirse antes de que podamos hablar de un fondo aprobado y funcionando, entre ellos su estructura definitiva, el mecanismo de financiamiento, los medicamentos que serán incluidos, los criterios de acceso y la forma en que se garantizará la continuidad de las terapias, estos detalles pueden parecer administrativos, pero en la práctica determinan cómo una política pública termina llegando a la persona que necesita una respuesta.
Por eso considero importante seguir de cerca este diálogo que mantiene el CNSS con los diferentes actores del sistema, está iniciativa merece ser discutida con rigor, pero también explicada de manera que el afiliado pueda entender qué está sobre la mesa y qué cambios podría representar para él. Al final, los 5,337 pacientes que hoy aparecen en una lista de espera no son solamente una cifra dentro de un informe; detrás de cada número hay una persona esperando un medicamento y una familia pendiente de que el sistema pueda responder.
El FOMAC todavía está en proceso de evaluación y su aprobación dependerá de las decisiones que adopten las instancias correspondientes, pero la conversación ya está planteada y merece nuestra atención. Porque cuando hablamos de medicamentos de alto costo, hablamos de sostenibilidad financiera y de capacidad institucional, pero también hablamos de acceso, continuidad y de algo tan concreto como que una persona pueda recibir el tratamiento que necesita en el momento en que lo necesita.
Cristina Piantini Suardi
Editora
