Octubre vuelve a teñirse de rosa y con él llegan las campañas, los lazos, las luces, los logos y las portadas de redes sociales que nos recuerdan que estamos ante el mes dedicado a crear conciencia sobre el cáncer de mama, pero hay algo que deberíamos preguntarnos: ¿qué pasa con esta conversación cuando termina octubre?
El cáncer de mama no se trata únicamente de llevar un lazo, cambiar un logo o iluminar de rosa un edificio. Estos símbolos ayudan a visibilizar una enfermedad que continúa afectando a miles de mujeres, pero la concienciación tiene que ir mucho más allá. En República Dominicana, el Ministerio de Salud Pública reportó 2,070 casos de cáncer de mama registrados entre 2019 y 2025, la cifra más alta entre los tipos de cáncer reportados en mujeres durante ese período.
Más allá de octubre
Hablar de cáncer de mama también significa hablar de detección oportuna, acceso y capacidad de respuesta del sistema, durante 2024, la red pública realizó 14,451 mamografías y 26,080 sonomamografías como parte del programa de detección oportuna, mientras que ChequéateRD informó que hasta mayo de 2026 había evaluado a más de 133 mil dominicanos.
Pero detectar a tiempo también requiere fortalecer la atención primaria, porque es la puerta de entrada al sistema y el nivel más cercano a la población, con un papel fundamental en la promoción de la salud, la prevención y el diagnóstico temprano.
No basta con que una mujer reciba información durante octubre; necesitamos que pueda encontrar orientación, evaluación y una ruta clara de atención durante todo el año, y que cuando exista una sospecha pueda avanzar oportunamente hacia el diagnóstico y el tratamiento.
Por eso creo que octubre debe servirnos para algo más que vestir de rosa al país durante unas semanas, debe ayudarnos a mirar qué estamos haciendo, qué falta por hacer y cómo conseguimos que la detección temprana y la atención oportuna no dependan del mes que marque el calendario.
Porque el cáncer de mama no desaparece cuando termina octubre y nuestra responsabilidad frente a esta enfermedad tampoco.
Cristina Piantini
Editora y periodista especializada en salud
