La resistencia antimicrobiana (RAM) se reconoció como una amenaza emergente hace más de una década.
El Review on Antimicrobial Resistance dirigido por Jim O’Neill señaló en 2016 que, de no tomarse medidas, las infecciones por microorganismos farmacorresistentes podrían causar hasta 10 millones de muertes al año para 2050 y un coste económico acumulado de 100 billones de dólares (USD).
Estas proyecciones sirvieron de advertencia temprana y resaltaron la necesidad de una acción internacional coordinada.
La preocupación creció con el estudio Global Research on Antimicrobial Resistance (GRAM) que analizó datos de 1990 a 2021.
Este trabajo mostró que al menos un millón de personas mueren cada año por infecciones resistentes y que la cifra total de muertes atribuibles a la RAM aumentó un 8 % en ese periodo, afectando cada vez más a adultos mayores.
Los autores alertaron que, de continuar esta tendencia, las muertes por RAM podrían aumentar un 70 % para 2050, pasando de 1,14 millones en 2021 a 1,91 millones.
Las proyecciones se actualizaron en 2024 con un nuevo análisis del proyecto GRAM.
El estudio, divulgado por ReAct y la Universidad de Oxford, estimó que la RAM podría causar cerca de 40 millones de muertes acumuladas entre 2025 y 2050 si no se intensifican las intervenciones.
La investigación calculó que en 2050 se registrarían unas 1,91 millones de muertes anuales por resistencia y subrayó que mejorar la atención de las infecciones y garantizar el acceso a los antibióticos existentes podría evitar 92 millones de muertes, de las cuales más de 50 millones se salvarían únicamente mejorando el acceso a los medicamentos.
La pandemia de COVID 19 reveló lo frágil que es el progreso frente a la RAM. El informe Antimicrobial Resistance Threats in the United States del CDC destacó que las medidas de prevención e infecciones redujeron las muertes por RAM en un 18 % en EE. UU. entre 2013 y 2019 y casi un 30 % en hospitales; sin embargo, esta tendencia se revirtió a partir de 2020.
El CDC advierte que en el país se producen más de 2,8 millones de infecciones resistentes cada año y que más de 35 000 personas mueren como consecuencia de ellas. Además, las infecciones hospitalarias resistentes aumentaron un 20 % durante la pandemia y los casos de Candida auris se multiplicaron por cinco entre 2019 y 2022.
En Europa, el informe epidemiológico 2023 de la Red Europea de Vigilancia de la Resistencia (EARS Net) muestra una evolución dispar.
La incidencia de bacteriemias por Staphylococcus aureus resistente a meticilina (MRSA) bajó 17,6 % respecto a 2019, situándose en 4,64 casos por 100 000 habitantes. Sin embargo, la incidencia de bacteriemias causadas por Klebsiella pneumoniae resistente a carbapenémicos aumentó un 57,5 % en el mismo periodo y superó con creces el objetivo europeo para 2030.
La ECDC estima que cada año más de 35 000 personas mueren en la UE/EEE como consecuencia directa de infecciones resistentes y advierte que sin acciones más enérgicas será difícil cumplir los objetivos de reducción.
A nivel hospitalario, un análisis retrospectivo en hospitales de EE. UU. (2012 2017) demostró que los patrones de resistencia varían según la edad y el tipo de atención.
Los investigadores observaron que el 53 % de las cepas de estreptococos del grupo B eran resistentes a clindamicina y que había elevadas tasas de resistencia a las cefalosporinas en bacterias gramnegativas, con un aumento notable de la Shigella resistente a ciprofloxacino.
El estudio concluyó que las tasas de resistencia eran más altas en adultos que en niños y advirtió a los médicos de urgencias que estas tendencias dificultan la elección empírica de antibióticos.
La desigualdad entre ámbitos asistenciales también se observa en países de ingresos medios.
El estudio ARCH, realizado en 2023 en un hospital de Guatemala y sus comunidades, halló que el 37 % de los pacientes hospitalizados estaban colonizados por Enterobacterales resistentes a carbapenémicos (CRE) y el 67 % por Enterobacterales resistentes a cefalosporinas de espectro extendido (ESCrE), mientras que la colonización comunitaria con ESCrE alcanzaba el 46 %.
Los aislados hospitalarios presentaban una mayor proporción de resistencia a antibióticos no β lactámicos y fenotipos de difícil tratamiento, lo que sugiere que la colonización nosocomial es un reservorio importante de resistencia.
Otros estudios comparativos muestran que la complejidad asistencial puede influir en las tasas de resistencia y en la eficacia de los programas de optimización.
Una investigación japonesa de 2023 comparó el uso y la resistencia a antibióticos entre un hospital comunitario de 266 camas y un hospital terciario de 963 camas.
No encontró diferencias significativas en la mayoría de las tasas de resistencia, aunque la frecuencia de Klebsiella pneumoniae productora de β lactamasas de espectro extendido (ESBL) fue mayor en el hospital terciario (16,4 %) que en el comunitario (2,9 %).
Tras instaurar un equipo de optimización antimicrobiana en el hospital comunitario, el uso de antibióticos de amplio espectro disminuyó significativamente y se mejoró la heterogeneidad en su prescripción.
Los estudios coinciden en que las estrategias de prevención y control son esenciales para contener la RAM. El análisis del proyecto GRAM subraya que la vacunación, la prevención de infecciones y la reducción del uso inapropiado de antibióticos podrían salvar millones de vidas.
La ECDC recomienda reforzar la vigilancia, los programas de control de infecciones y el uso prudente de antibióticos en hospitales, mientras que el CDC insiste en la necesidad de mantener programas de optimización aun durante crisis sanitarias.
La resistencia antimicrobiana se perfila así como una “pandemia silenciosa” que requiere una respuesta global. La Asamblea General de la ONU y organismos como la OMS, OPS y la ECDC han llamado a coordinar políticas basadas en el enfoque Una Salud, con inversión en agua y saneamiento, desarrollo de nuevos antibióticos, vacunas y diagnósticos, y educación de la población.
Sin un compromiso sostenido para mejorar la atención, garantizar el acceso equitativo a antimicrobianos y fortalecer la investigación, las proyecciones de millones de muertes podrían hacerse realidad, con consecuencias sociales y económicas devastadoras.
Por: Dr. Felvill Villalona. Epidemiólogo
Fuentes:
• O’Neill, J. (Review on Antimicrobial Resistance, 2014) – Antimicrobial Resistance: Tackling a crisis for the health and wealth of nations.
• Institut for Health Metrics and Evaluation (IHME) – The Lancet: More than 39 million deaths from antibiotic-resistant infections estimated between now and 2050, suggests first global analysis (nota de prensa, 2024.
• Wellcome – New forecasts reveal that 39 million deaths will be directly attributable to bacterial antimicrobial resistance (AMR) between 2025 2050 (2024).
• Universidad de Oxford – Antibiotic resistance has claimed at least one million lives each year since 1990 (artículo de noticias, 2024).
• CIDRAP (Center for Infectious Disease Research and Policy) – Study forecasts more than 39 million deaths from antimicrobial resistance by 2050 (2024).
• Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) – Antimicrobial Resistance Facts and Stats (actualizado en 2025).
• Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) – Antimicrobial resistance in the EU/EEA (EARS Net) – Annual Epidemiological Report 2023 (publicado en 2024).
• Morosawa, M., et al. – Comparison of antibiotic use and antibiotic resistance between a community hospital and tertiary care hospital for evaluation of the antimicrobial stewardship program in Japan (PLOS ONE, 2023).
• Caudell, M.A., et al. – Colonization With Antibiotic-Resistant Bacteria in a Hospital and Associated Communities in Guatemala: An Antibiotic Resistance in Communities and Hospitals (ARCH) Study (Clinical Infectious Diseases, 2023).
