La tosferina (coqueluche) ha experimentado un resurgimiento significativo en la Región de las Américas, según la más reciente actualización epidemiológica publicada por la Organización Panamericana de la Salud. Tras varios años de descenso, la enfermedad muestra un comportamiento creciente desde 2023, con un notable incremento en 2024 y una persistencia de casos en 2025, lo que ha generado una alerta para los sistemas de salud de la región.
A nivel global, durante el año 2024 se notificaron más de 941 mil casos de tosferina, lo que representa un aumento de 5,8 veces en comparación con 2023. En las Américas, la tendencia refleja un patrón similar: luego de alcanzar su punto más bajo en 2021–2022, los casos aumentaron de poco más de 11 mil en 2023 a más de 66 mil en 2024, con una ligera disminución en 2025, aunque manteniéndose en niveles elevados en comparación con años previos.
El análisis por países evidencia que este incremento no es homogéneo, sino que responde a dinámicas locales, brotes específicos y variaciones en la cobertura de vacunación. Países como Brasil, Perú, México, Colombia y Chile han reportado aumentos importantes en el número de casos, algunos alcanzando cifras no observadas en más de una década. Asimismo, se han documentado brotes en poblaciones vulnerables, incluyendo comunidades indígenas y zonas con limitado acceso a servicios de salud.
Uno de los hallazgos más relevantes del informe es la alta carga de enfermedad en menores de un año, particularmente en lactantes menores de seis meses, quienes concentran la mayor proporción de casos graves y defunciones. Este patrón epidemiológico resalta la importancia de la inmunización temprana y de estrategias complementarias, como la vacunación en embarazadas, para proteger a esta población altamente vulnerable.
Desde el punto de vista de salud pública, el informe subraya la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica, mejorar las capacidades diagnósticas y asegurar coberturas de vacunación superiores al 95% en la población infantil. La confirmación por laboratorio —mediante cultivo, PCR o serología— continúa siendo esencial para la detección oportuna y el control de brotes.
En cuanto a las medidas de prevención y control, se enfatiza la importancia de mantener esquemas completos de vacunación con refuerzos, especialmente en niños, trabajadores de la salud y mujeres embarazadas. Además, se recomienda el aislamiento de los casos confirmados, el uso adecuado de antibióticos para reducir la transmisibilidad y el fortalecimiento de la comunicación de riesgo para mejorar el reconocimiento temprano de la enfermedad.
Es importante tomar en cuenta que el resurgimiento de la tosferina en la región representa un desafío relevante para la salud pública, particularmente en el contexto postpandemia. La situación actual refuerza la importancia de sostener programas de inmunización robustos, vigilancia activa y respuesta oportuna ante brotes, con especial atención en los grupos más vulnerables.
Por Felvill Villalona. Epidemiólogo
Para saber más:
Boletin Alerta OPS:
https://www.paho.org/es/documentos/actualizacion-epidemiologica-tosferina-coqueluche-region-americas-25-marzo-2026
