En el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, hablar de prevención y detección temprana es necesario, pero también debemos mirar una realidad que muchas veces queda fuera de las campañas: ¿qué ocurre cuando una paciente agota la cobertura de su seguro y todavía necesita medicamentos, quimioterapia u otros tratamientos para continuar su proceso?
En República Dominicana existen programas de atención oncológica y mecanismos de protección financiera, pero el desafío está en garantizar que las pacientes puedan completar sus tratamientos sin que la falta de recursos se convierta en una barrera. En 2024, las Administradoras de Riesgos de Salud reportaron prestaciones por RD$12,137 millones para más de 180,000 pacientes con cáncer, según datos publicados por la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL). Sin embargo, esta inversión no permite determinar cuánto tuvieron que pagar directamente las familias por servicios, medicamentos o procedimientos no cubiertos.
El gasto que también afecta a las familias
El gasto de bolsillo sigue siendo un desafío para el sistema sanitario dominicano seria importante poder medir cuánto terminan pagando directamente los hogares por la atención médica, ya que no contamos con una cifra nacional específica que permita establecer cuánto desembolsan exclusivamente las pacientes con cáncer de mama, la pregunta es inevitable: ¿cómo responde el sistema cuando la cobertura del seguro ya no alcanza?
Una medida reciente es la aprobación del Fondo de Medicamentos de Alto Costo (FOMAC), que contempla cobertura del 100 %, sin copagos ni cuotas moderadoras, para un catálogo inicial de medicamentos destinados a enfermedades de alto costo, incluidos algunos tratamientos relacionados con el cáncer de mama. Sin embargo, su implementación requiere una etapa de preparación operativa, por lo que será necesario evaluar cómo se concreta el acceso, qué pacientes cumplen los criterios establecidos y cómo se garantiza la continuidad de los tratamientos.
No se trata de desconocer las políticas públicas ni los recursos que destina el Estado, sino de preguntarnos si la protección financiera responde a las necesidades reales de las pacientes, especialmente de aquellas que no pueden asumir con sus propios ingresos medicamentos y procedimientos costosos. La respuesta sanitaria debe medirse no solo por las coberturas aprobadas, sino también por la oportunidad con que llegan a quienes las necesitan.
En este Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, la conversación debe incluir tanto a quienes buscan un diagnóstico como a quienes ya están en tratamiento y enfrentan dificultades para continuarlo.
La detección temprana es fundamental, pero la protección económica y la continuidad de la atención también forman parte de una respuesta integral frente al cáncer.
Por: Cristina Piantini Suardi

