Chile ha sido oficialmente verificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el primer país de las Américas en eliminar la lepra como problema de salud pública, convirtiéndose además en el segundo país del mundo en alcanzar este reconocimiento, después de Jordania. El anuncio fue realizado el 4 de marzo de 2026 por la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), destacando el logro como un hito histórico en la salud pública global.
La eliminación de la lepra en Chile es el resultado de más de tres décadas de trabajo sostenido en vigilancia epidemiológica, diagnóstico temprano, tratamiento efectivo y acceso universal a la atención. El último caso autóctono de la enfermedad en el país fue registrado en 1993, y desde entonces no se ha detectado transmisión local durante más de 30 años. Este resultado refleja la fortaleza del sistema de salud chileno y su capacidad para mantener programas de vigilancia y respuesta incluso en contextos de baja incidencia.
La lepra, también conocida como enfermedad de Hansen, es una enfermedad infecciosa crónica causada por la bacteria Mycobacterium leprae, que afecta principalmente la piel, los nervios periféricos y, en algunos casos, las mucosas de las vías respiratorias superiores y los ojos. Se caracteriza por su evolución lenta y por producir lesiones cutáneas con pérdida de sensibilidad, entumecimiento, debilidad muscular y daño progresivo de los nervios si no se trata oportunamente. La transmisión ocurre generalmente a través de gotículas respiratorias durante contacto cercano y prolongado con personas infectadas que no han recibido tratamiento.
En la actualidad, la lepra es una enfermedad curable cuando se diagnostica de manera temprana y se trata adecuadamente mediante terapias antimicrobianas combinadas y seguimiento clínico. El manejo integral también incluye rehabilitación para prevenir discapacidades, vigilancia de contactos cercanos y educación sanitaria para reducir el estigma asociado a la enfermedad. Aunque su incidencia mundial ha disminuido significativamente en las últimas décadas, la lepra sigue siendo considerada una enfermedad tropical desatendida, lo que requiere mantener programas de vigilancia epidemiológica y estrategias de detección precoz para evitar su transmisión.
Históricamente, la lepra tuvo presencia limitada en Chile, particularmente en Rapa Nui a finales del siglo XIX. Con el paso del tiempo, las estrategias de aislamiento, tratamiento y seguimiento permitieron controlar los casos existentes. Entre 2012 y 2023 se registraron 47 casos en el país, pero ninguno fue de origen autóctono, lo que confirmó la interrupción de la transmisión local.
A nivel mundial, la lepra continúa siendo una enfermedad tropical desatendida presente en más de 120 países, aunque su incidencia ha disminuido considerablemente en las últimas décadas gracias a los programas de control y tratamiento. Cada año se reportan alrededor de 200 000 nuevos casos, concentrándose la mayor carga en países de Asia, África y América Latina. Las naciones con mayor número de casos son India, Brasil e Indonesia, que en conjunto representan la mayoría de los diagnósticos anuales. Aunque la enfermedad fue declarada eliminada como problema de salud pública a nivel global desde el año 2000 (prevalencia menor de 1 caso por cada 10 000 habitantes), la transmisión persiste en algunas regiones, lo que mantiene la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica y el diagnóstico temprano.
En República Dominicana, la lepra se considera una enfermedad de baja incidencia y bajo nivel de transmisión, con una tendencia general a la disminución en los últimos años. Durante el período 2020–2024, los casos notificados anualmente han sido relativamente bajos en comparación con décadas anteriores, registrándose menos de 150 casos por año y con cifras aún menores en los reportes más recientes. La detección se mantiene principalmente a través de los sistemas de vigilancia epidemiológica del Ministerio de Salud Pública, que incluyen el seguimiento de contactos y el diagnóstico oportuno para evitar complicaciones y limitar la transmisión. A pesar de su baja frecuencia, las autoridades sanitarias mantienen programas de control debido al largo período de incubación de la enfermedad y a la posibilidad de casos importados o transmisión focalizada.
Para validar este logro, la OMS y la OPS convocaron en 2025 a un panel independiente de expertos que evaluó los datos epidemiológicos del país, los sistemas de vigilancia, los protocolos de manejo de casos y la sostenibilidad de las medidas implementadas. Tras este análisis, se confirmó que Chile no solo había eliminado la transmisión local de la enfermedad, sino que también cuenta con la capacidad para detectar y responder oportunamente a posibles casos importados en el futuro.
Autoridades internacionales destacaron el significado del avance para la región. El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, calificó el logro como una demostración del impacto que pueden tener el liderazgo, la ciencia y la cooperación internacional en la eliminación de enfermedades antiguas. Por su parte, el director de la OPS, Jarbas Barbosa, subrayó que este resultado demuestra que es posible eliminar enfermedades asociadas a la pobreza y la vulnerabilidad mediante sistemas de salud sólidos y estrategias integradas.
Además de su importancia nacional, el reconocimiento posiciona a Chile como el país número 61 del mundo y el sexto en las Américas en eliminar al menos una enfermedad tropical desatendida. Este avance refuerza los esfuerzos regionales para reducir la carga de estas enfermedades y demuestra que la combinación de vigilancia epidemiológica, acceso al tratamiento y políticas de salud inclusivas puede transformar el panorama sanitario de un país.
Por: Felvill Villalona
Epidemiólogo
