En República Dominicana, tener seguro médico no significa que el paciente esté libre de gastos cuando necesita atención, esto debido a que además del copago correspondiente a su plan, muchos afiliados deben asumir diferencias por consultas especializadas, cuyos montos no siempre conocen antes de llegar al consultorio.
Según la Encuesta Nacional de Salud de 2022, los hogares destinaban en promedio RD$4,208 mensuales a bienes y servicios sanitarios, una cifra que permite dimensionar el peso de estos gastos, pero que no necesariamente refleja lo que cuesta atenderse cuatro años después. En un contexto en el que han aumentado los precios de numerosos bienes y servicios, resulta necesario actualizar estos indicadores para conocer cuánto está saliendo realmente del bolsillo de las familias dominicanas.
La situación ha llevado a la Dirección de Información y Defensa de los Afiliados a la Seguridad Social (DIDA) a solicitar a la SISALRIL que se establezcan límites para estos cobros adicionales. Su director, Elías Báez, informó que las diferencias por consultas especializadas oscilan entre RD$1,000 y RD$5,000, con un promedio de RD$3,000.
Detrás de esas cifras hay personas que deben ajustar sus gastos para acudir a una consulta, comprar medicamentos y realizarse los estudios indicados, el problema no termina ahí: también se cuestiona que algunos pacientes deban pagar nuevamente una consulta completa cuando regresan a mostrar los resultados de sus análisis, aunque se trate de dar continuidad a la misma evaluación.
La DIDA propone topes escalonados de RD$500 a RD$1,500, según la especialidad y la complejidad del servicio. La iniciativa deberá someterse a evaluación técnica y a las instancias correspondientes, por lo que todavía no constituye una regulación aprobada.
Es bueno recordar que las familias del Régimen Contributivo no tienen un ingreso ilimitado, son trabajadores que cada mes aportan parte de sus salarios para contar con protección en salud y que, cuando necesitan atención, también deben hacer frente a copagos, medicamentos, estudios y diferencias de honorarios. Por eso, regular estos pagos no es desconocer el valor del trabajo médico, sino reconocer que la capacidad económica del afiliado también tiene límites.
Tener cobertura debería significar protección, orientación y reglas claras. la enfermedad ya representa una preocupación suficiente para una familia; el costo de recibir atención no debería convertirse en otra incertidumbre.
Por: Cristina Piantini Suardi

