Santo Domingo. Cerca del 40 % de la población presenta dolor de espalda, según una investigación publicada en la revista científica Nature Medicine, que analizó datos de 6,1 millones de personas en 118 países. El estudio también encontró que el dolor es más frecuente en las mujeres y que su prevalencia aumenta con mayor rapidez antes de los 55 años.
Los resultados se presentan en el contexto del Día Mundial del Dolor, que se conmemora cada 17 de octubre, y coinciden con el llamado de especialistas a evitar la automedicación y buscar atención médica para identificar las causas de las molestias persistentes.
La investigación, titulada Curvas de referencia globales y regionales para el dolor a lo largo de la vida en 6,1 millones de personas en 118 países, señala que el 18,3 % de la carga mundial de dolor se atribuye al tabaquismo, la obesidad y los bajos ingresos.
Salvador Rivera, gerente médico de Dolor de Adium para Centroamérica y el Caribe, explicó que el exceso de peso puede aumentar la carga sobre las articulaciones y elevar el riesgo de dolor de rodilla asociado a la osteoartritis.
El especialista advirtió que el dolor persistente requiere evaluación médica para determinar su origen y establecer el tratamiento adecuado, ya que su manejo puede variar según la causa y las condiciones de cada paciente.
Diferencias entre dolor agudo y crónico
El dolor agudo suele aparecer como respuesta a una lesión o alteración y, generalmente, está relacionado con una causa identificable. El dolor crónico, por su parte, persiste o reaparece durante más de tres meses y puede afectar la salud física, el bienestar emocional y la vida social.
Rivera señaló que el tratamiento del dolor crónico puede requerir un abordaje multidisciplinario, con la participación de especialistas médicos, psicólogos y profesionales de fisioterapia y terapia ocupacional.
El manejo también puede incluir actividad física adaptada, fisioterapia y control del peso, según las indicaciones del equipo de salud.
Los especialistas recomiendan no automedicarse y consultar a un profesional sanitario para identificar la causa del dolor y recibir orientación sobre el tratamiento. La evaluación oportuna permite determinar si se necesita atención específica y reducir el riesgo de que una condición subyacente pase inadvertida.
