El sarampión ha experimentado un preocupante repunte a nivel global en 2025, con más de 188 mil casos sospechosos reportados en 168 países en cerca de 89 mil confirmados, el boletín emitido por la Organización Mundial de la Salud el 1 julio 2025.
En la Región del Mediterráneo Oriental y África se concentra el mayor número de casos, aunque la Región de las Américas también presenta una situación crítica, con un incremento de 29 veces más casos confirmados respecto al mismo período del año anterior.
Entre las semanas epidemiológicas 1 y 24 de 2025, la Región de las Américas registró 7.132 casos confirmados de sarampión y 13 muertes. Los países con mayores afectaciones fueron Canadá (3.170 casos), México (2.597), Estados Unidos (1.227), y en menor medida, Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Perú y Costa Rica. El grupo etario más afectado ha sido el de 10 a 19 años, aunque la incidencia es más alta en menores de un año. Preocupa que el 30% de los casos no estaban vacunados y en el 65% no se conocía su estatus vacunal.
El incremento se vincula a comunidades con baja cobertura de vacunación y resistencia a la inmunización, lo cual ha generado brotes complejos. En Canadá, por ejemplo, el brote más grande desde 1998 se originó en un evento masivo y ha afectado a diez provincias. En Estados Unidos, un brote en Texas, Nuevo México y Oklahoma concentra casi el 70% de los casos. En México, Chihuahua es el estado con más casos y defunciones.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha emitido recomendaciones urgentes para frenar la propagación del virus. Entre ellas, se incluye la vacunación masiva o selectiva según el tipo de brote, el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica activa, y la implementación de respuesta rápida ante casos importados. También se promueve intensificar la cobertura en comunidades reacias y zonas de riesgo, con especial atención en fronteras y lugares con silencio epidemiológico.
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa, causada por un virus del género Morbillivirus. Se transmite principalmente por gotitas respiratorias al toser, estornudar o hablar, y puede permanecer activo en el aire o en superficies hasta por dos horas. Los síntomas incluyen fiebre alta, tos, secreción nasal, ojos rojos y un característico exantema que inicia en la cara y se extiende al resto del cuerpo. Aunque puede parecer una enfermedad benigna en niños, sus complicaciones pueden ser graves o incluso mortales.
Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran la neumonía, la diarrea severa, la encefalitis (inflamación cerebral), y la ceguera. El sarampión también puede debilitar el sistema inmunológico por semanas o meses, aumentando la vulnerabilidad a otras infecciones. Las poblaciones más vulnerables son los menores de 5 años, adultos mayores, personas inmunocomprometidas y no vacunadas.
En términos de salud pública, el sarampión representa un desafío significativo. Es una de las enfermedades más contagiosas conocidas, y para prevenir brotes se requiere una cobertura de vacunación de al menos el 95% con dos dosis de la vacuna triple viral (sarampión, rubéola y paperas). Cualquier disminución en la cobertura genera riesgo de reaparición, incluso en regiones donde ya había sido eliminado.
El resurgimiento del sarampión también tiene repercusiones económicas y sociales. Los brotes generan gastos significativos en vigilancia, atención médica, campañas de vacunación de emergencia y pérdida de productividad. Además, pueden generar miedo, desinformación y tensiones sociales, especialmente en comunidades con reticencia vacunal o acceso limitado a servicios de salud.
Las autoridades sanitarias deben disponer de recursos, protocolos actualizados, brigadas de vacunación y capacitaciones al personal de salud. Se hace énfasis en estrategias de sensibilización hacia líderes comunitarios y religiosos para revertir la desconfianza hacia las vacunas. Además, se recomienda ofrecer inmunización en puntos de alta movilidad, como aeropuertos y terminales de transporte.
La OPS recuerda que la eliminación del sarampión es una meta regional alcanzable solo si se mantiene una vigilancia continua y se fortalece la inmunización. La actual situación evidencia los riesgos de las brechas en cobertura vacunal, y demanda una acción coordinada de gobiernos, sectores sociales y la comunidad internacional para evitar que esta enfermedad resurja como amenaza sanitaria en las Américas.
Por: Dr. Felvill Villalona Salas. Epidemiólogo
Fuente:
https://www.paho.org/es/documentos/actualizacion-epidemiologica-sarampion-region-americas-1-julio-2025
